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Plan de infraestructura educativa un llamado a construir contra reloj

La propuesta de edificar más de 3.000 escuelas en Colombia puede sonar muy atractiva para los constructores. Sin embargo, el tiempo y el presupuesto serán sus mayores retos.

El Plan Nacional de Desarrollo (PND) se fijó como meta que, para el 2025, Colombia tenga en toda su zona urbana una jornada única de educación que abarca mañana y tarde. En este momento, con el déficit de infraestructura de aulas que tiene el país, la expansión de jornada no sería posible, pues se calcula que hay dos millones de niños que estudian en la tarde, a los cuales habría que construirles su propio colegio o expandir el actual.

Colombia en este momento cuenta con un déficit de 51.000 aulas para cumplir la jornada única, según el Ministerio de Educación. Para combatirlo y dar cumplimiento al PND, el Gobierno Nacional se fijó como meta construir 30.600 aulas en los próximos cuatro años, equivalente al 60% del déficit total, objetivo que llamó “plan de infraestructura educativa”.

Para la ejecución de este plan, el Gobierno Nacional cuenta con un presupuesto de $2 billones, a los que se sumarían $700.000 millones más de las entidades territoriales. Según Víctor Saavedra, viceministro de Educación Preescolar, Básica y Media, a estos $2.7 billones se esperan que se sumen las Alianzas Público Privadas (APP), para ascender a los $4.5 billones que se necesitan.

“La ciudad que más déficit de aulas tiene es Bogotá, ya que necesita 5.500 salones. En el caso de Antioquia son 3.700 y en el Valle del Cauca se necesitarían 3.000”, dijo Saavedra.

El viceministro afirma que espera que en enero se hagan las segundas licitaciones para los constructores que quieran participar de este plan, ya que dependen de la financiación de gobernadores y alcaldes. “Todas las licitaciones serán hechas por la fiducia que maneja el fondo de infraestructura, liderada por el BBVA, por lo que serán de carácter privado”, expresó Saavedra.

Por otra parte, el viceministro asegura que conel ritmo actual de construcción de aulas que tiene Colombia, se tardarían 130 años en terminar los 30.600 salones. Por eso uno de los requisitos para los constructores es la rapidez en la edificación. Las aulas nuevas tienen un plazo entre 8 y 14 meses de ejecución y si son ampliaciones, el tiempo es entre 6 y 12 meses.

La legalización de los contratos es otro punto que se debe tener en cuenta. Esta debe ser cerca de los 3 meses y los estudios de 4 meses. En total, el plan contempla un plazo de un año y nueve meses para aulas nuevas y un año y siete meses en las ampliaciones.

¿Qué debe tener en cuenta el constructor?

El ministerio de Educación plantea que los constructores deben cumplir con estándares como conectividad, instalaciones de servicios públicos, estandarización modular de espacios, uso eficiente de materiales, construcciones que se ajusten a cada territorio, clima, topografía, pluviosidad, paisajismo, entre otros.

El viceministro Saavedra asegura que el Gobierno Nacional está en busca de los constructores más grandes del país: “nos hemos sentado con ellos en los últimos meses y se les ha presentado los términos. El ministerio está buscando que sean empresas con una reconocida trayectoria y una alta capacidad financiera”.

Además, exigen que den cumplimiento a los planes de ordenamiento territorial, contribuyendoa la construcción de espacio público, instalación y ajustes de servicios sanitarios, áreas de almacenamiento, operación de cocinas y comedores, y garantizar condiciones de seguridad en función de la norma sismo-resistente de accesibilidad, evacuación, entre otras.

Respecto a los materiales, también hay unas exigencias del ministerio de Educación que deben cumplirse. Las aulas deben tener materiales conocidos y que sean fáciles de poner en la obra, que favorezcan la separación y recogida de los residuos para su adecuada disposición final y que requieran mantenimiento mínimo, durante la vida útil: limpieza, reparación, reposición de piezas. Deben propiciar el ahorro, con la economía de escala y eficiencia de recursos, incorporar tecnologías de captación de energía, acumulación de calor y captadores de CO2

Otro de los aspectos importantes que deben considerarse en los insumos de la construcción es la resistencia al fuego – ante un posible incendio accidental–, reducir el riesgo para los usuarios de padecer molestias o enfermedades y evitar el uso de materiales que se deterioren o atenten contra el medio ambiente.

De acuerdo a estos requerimientos del ministerio de Educación, todo parece indicar que lo que primará en la construcción de las más de 30.000 aulas en toda Colombia es el material liviano, aquellos kits que permitan armarse y responder al tiempo estipulado de la construcción.

Varias empresas de este tipo ya se están preparando, es el caso de Azembla S.A.S., dedicada a la fabricación y comercialización de perfilería y acabados en PVC. Esta compañía ha venido construyendo escuelas en toda Colombia, sobre todo en los lugares más apartados, departamentos como Nariño, Cauca, Chocó, el Urabá antioqueño y chocoano. “En todos esos sitios hemos estado suministrando material para hacer obras por la facilidad del sistema, es muy fácil de transportar, dura toda la vida y es muy amigable con el ambiente y la comunidad”, afirma Alejandro Albán, gerente de la organización.

Acorde a Albán, Azembla S.A.S. ha construido más de 50.000 m2 en aulas en todo el país, usando PVC. Este es un material plástico, que por dentro se llena de concreto y queda un acabado permanente, es 100% reciclable, aísla notoriamente el ruido y la temperatura.

Una de las facilidades del material es el mantenimiento: “solo es agua y jabón, en las escuelas hemos visto que ponen a los mismos niños en brigadas a limpiar su propio salón de clase. En diciembre sacan manguera, cepillo y queda otra vez como nuevo” afirmó Albán.

El PVC originalmente era una tecnología canadiense, que luego fue traída a Colombia y mezclada con aportes industriales europeos. El producto también ha sido estigmatizado, por ser inicialmente hecho para estar bajo tierra, o dentro de un muro y no recibir rayos de sol. Según Albán, “la gente pensaba que si uno deja afuera al PVC por fuera se cristaliza y se rompe. Este material internamente tiene un parecido al tubo de presión, pero por fuera, posee un compuesto con las propiedades químicas para que los rayos ultravioleta no los afecte y se mantenga a través del tiempo”.

Cabe destacar que para los proveedores de insumos de construcción liviana, uno de los mayores retos es convencer, tanto al constructor como al usuario, de que el producto es de alta durabilidad y resistencia. Azembla S.A.S. no es la excepción. “Los otros sistemas llevan 1000 años en Colombia y cambiar la forma de pensar de la gente es complicado. Es lo que hemos venido haciendo desde 1997” dijo Albán.

Además aseguró que la mayor ventaja de materiales livianos como el PVC es la rapidez en la construcción que conlleva a ahorros en costos administrativos, de equipo y acomodación: “es un arma todo, ensamble tras ensamble y el material dura mucho más que una construcción tradicional, pues no tiene problemas de humedad, decoloración y no produce hongos”.

Para usar este material, se puede usar mano de obra local, ya que según Albán es de fácil instalación: “sale muy costoso acomodar gente en esos sitios tan remotos que a veces son dos días en chalupa, burro o caminos y la seguridad tampoco es que sea la mejor”.

En este caso, lo más importante es ser ordenado en la obra. El PVC maneja dos tipos de edificaciones: la construcción llena de concreto donde la idea es dejarlo ahí toda la vida, y la construcción al vacío, en caso que se quiera mover la casa a otro lugar y recuperar el 100% del material.

El presupuesto de las escuelas usando PVC es difícil de calcular. Sin embargo, Albán toma como experiencia una construcción de 12 escuelas con la fundación Carulla que se realizó hace un par de años. “La obra era para 350 niños y cada una valía entre $1.200 y $1.300 millones en total. Nuestro material es un pequeño porcentaje, pues hay enchapes de piso, sanitarios, lavamanos, equipamiento de cocina, puertas, ventanas y también depende del diseño”.

Colombia es el país en el que la compañía ha construido mayor cantidad de aulas. El gerente de esta empresa dedicada al PVC afirma que en cada país existe un enfoque diferente: “en Panamá hemos hecho muchas escuelas, pero lo que más hemos hecho son viviendas, por la poca mano de obra que se requiere y los costos que reduce. En Colombia hemos tenido nichos muy importantes como campamentos de obra, pero sobre todo escuelas”. Además agregó que entre más apartada es la zona de construcción, hay mejores opciones de ser competitivos, por la rentabilidad.

En Colombia Azembla S.A.S es pionera en el tema, por lo que afirman que no existe ninguna competencia fuerte de su mismo tipo. La única amenaza que ronda su mercado, al igual que en toda la construcción liviana, son los insumos tradicionales, como el ladrillo y el concreto.