La seguridad contra incendios en edificaciones se divide en cuatro fases: detección, redes, extinción y no propagación.

Para proteger del fuego o riesgo de incendio un proyecto constructivo se utilizan métodos de protección pasiva o activa que funcionan para las diferentes etapas de construcción y funcionamiento de una edificación.

Según Jhon Jairo Vásquez A, jefe de I+D+i de puertas de Induma, la protección pasiva contra incendios consiste en una serie de elementos constructivos y productos especiales dispuestos para evitar: el inicio del fuego (ignifugación de los materiales), que se propague (compartimentación, cerramientos, sellos), que afecte gravemente el edificio (protección estructural) y para facilitar la evacuación de las personas (señalización luminiscente, puertas cortafuego y de evacuación) y una actuación segura de los equipos de extinción.

Mientras que la protección activa es un sistema de detección, alerta, señalización y extinción de incendio que puede encontrarse en cualquier lugar público (extintores, gabinetes, rociadores, agentes limpios, detectores de humo y alarmas). Por lo tanto, está destinada a advertir a los usuarios de un incendio y actuar sobre él a través de una intervención automática o humana.

OFERTA DEL MERCADO

Antes de implementar productos y equipos en cualquier etapa de la construcción, es fundamental tener en cuenta que deben estar certificados no solo por la norma nacional (NSR-10), sino también por la internacional (NFPA 20), que es la que garantiza que estos operen y presten el servicio adecuado con eficiencia y eficacia, ya que tienen que pasar por unas pruebas de laboratorio específicas que demuestran su correcto funcionamiento. Afirma, Diego Vásquez, jefe de construcción de Grundfos.

Por lo tanto, la protección activa no está desvinculada de la protección pasiva contra el fuego. Las dos, por el contrario, se complementan y deben integrarse para poder desarrollar un sistema completo de seguridad contra incendios, ya que como lo vimos anteriormente, cada uno de estos métodos tiene una función específica.

LA PROTECCIÓN ACTIVA DEBE EMPEZAR A REALIZARSE EN LA ETAPA DE DISEÑO DE LA EDIFICACIÓN.

Conozca a continuación las diferentes formas de protección pasiva y activa contra incendios que podemos encontrar en el mercado:

  • Protección activa: Existen los gabinetes y splinkers. Las bombas de agua contra incendios no tienen mayor innovación en el mercado porque todas están reguladas bajo la misma normativa, pero lo que diferencia a una marca de otra, es la eficiencia hidráulica que se le puede ofrecer al cliente. También el servicio, la garantía y la capacitación.
  • Protección pasiva: Dependiendo del tipo de protección se puede desarrollar desde el diseño de construcción, en construcción y posteriormente.
  • Protección estructural (Evita el colapso del edificio): La componen elementos o productos como pinturas, morteros de proyección y placas que se aplican a la estructura portante (pilar, viga, soporte, muro de carga, falso techo, forjado, cerramiento) del edificio, con el fin de incrementar su estabilidad al fuego.
  • Compartimentación (Evita la propagación del fuego): Aquí encontramos los cerramientos que mediante placas y paneles se construyen elementos y sistemas resistentes al fuego, como puertas cortafuego, conductos de ventilación, falsos techos, etc.
  • Tratamiento Ingnifugo (Evita el inicio del fuego): Es el proceso que incorpora, de forma permanente, un elemento o aditivo ignifugante a un material inflamable en su fase de fabricación o posteriormente “in situ”, con el fin de mejorar su reacción ante el fuego.
  • Sistema de control de humos: Son barreras de humos, exutorios y ventiladores que sectorizan y evacuan el humo del edificio para preservar libre de humo los espacios de evacuación y retrasar el calentamiento estructural.
  • Señalización luminiscente: Sistema por el cual se facilita la evacuación aún en ausencia total de luz, indicando las salidas, salidas de emergencia, equipos de protección contra incendios, riesgos específicos, etc.

TOME LA DECISIÓN CORRECTA

El constructor debe realizar el análisis y gestión contra incendios desde un inicio, en la etapa de diseño. Ya que es ahí cuando se pregunta el constructor qué quiere proteger y cómo lo va a proteger. De esto, depende salvar las vidas humanas y no perder toda la inversión que se realiza en una edificación por su destrucción total o parcial a causa de un incendio.

Por otro lado, en las construcciones viejas también es posible adecuar la seguridad contra incendios, pero puede ser un poco más costoso porque puede requerir más tubería, o realizar modificaciones a algunas partes de la estructura.

El costo que puede traer colocar un sistema de seguridad contra incendio en una edificación es variado. Por ejemplo, una protección activa contra incendios que cumpla con la normativa internacional puede costar 35% más que un equipo que no cumple con lo establecido por la Ley, pero reduce el costo de la prima de la póliza. Lo que retorna la inversión, pero beneficia no al constructor, sino al que va habitar la edificación.

Mientras que un sistema de seguridad pasivo, como por ejemplo una puerta contrafuego, puede costar desde $1.150.000 en las referencias residenciales o hasta más de $12.000.000 dependiendo del tipo de proyecto institucional con referencias anti explosiones y anti huracanes.

OJO A LA NORMATIVIDAD

Incumplir con la normativa NSR-10 puede traer como consecuencia una multa de un salario mínimo legal vigente por cada 200 metros de área construida. También, puede causar la pérdida de la matrícula profesional o el encarcelamiento del propietario o constructor. Así lo establece la Ley 400 de 1997 en el Título IX Responsabilidades y Sanciones, artículo 50 y 51.

Por eso, para evitarse problemas legales o situaciones de emergencia que puedan colocar en riesgo la vida de muchas personas, es importante que todas las compañías constructoras y los propietarios de una edificación cumplan con esta ley.

Recuerde que el Título J de esta normativa habla sobre los requisitos de protección contra el fuego en edificaciones, mientras que el Título K, sobre otros requisitos complementarios que recaen en el profesional que figura como constructor del proyecto para la solicitud de la licencia de construcción. Además, del interventor o supervisor.

“Estas personas recibirán sanciones económicas contra su patrimonio e incluso penales en el caso de que algún proyecto donde hayan participado sufra algún incidente con fuego”.

¿CUÁL ES EL PANORAMA DE COLOMBIA EN SEGURIDAD CONTRA INCENDIOS?

El panorama de Colombia en seguridad contra incendios en edificaciones no es tan alentador. Según Jhon Jairo Vásquez A, jefe de I+D+i de puertas de Induma, cerca del 50% de las edificaciones en el país no cumplen con la normativa. “Lamentablemente, aunque la NSR-10 lleva varios años en vigencia, es hasta hace poco tiempo que las edificaciones nuevas comenzaron a implantar este tipo de protección. Las edificaciones antiguas aún no se han tomado el trabajo de entrar en cumplimiento y presentan así una gran desventaja para los habitantes y usuarios”, asegura.

Además, agrega que el desconocimiento por parte de los actores en la construcción sobre la normativa es bastante grande por lo que creen que cualquier documento que tenga la palabra certificado es suficiente para cumplir con la norma. Existen certificados Antipánico o Retie, los cuales el usuario final cree que son válidos, pero esto no es cierto puesto que no son CORTAFUEGO.

Así mismo, muchos constructores adquieren equipos que no están certificados UL y FM desde su fabricación, lo que disminuye su confiabilidad porque significa que no han pasado por un laboratorio que avale su resistencia y funcionalidad. Esto se debe principalmente, a una mala planificación de la obra que hace que se dejen estas compras para el final, obligando a adquirir la primera opción que encuentre en el mercado, pero que no cumple con lo requerido. A la vez, de que tiene un menor costo.

El problema es que se usa el equipo contra incendios para cumplir una norma, no con la filosofía de realmente salvar vidas humanas. Sin embargo, no todo es negativo. El panorama está cambiando. Aunque falta bastante camino por recorrer, ya muchos constructores tienen la conciencia de utilizar estos equipos certificados con la normativa internacional NFPA 20”, afirma Diego Vásquez, jefe de construcción de Grundfos.

Para él, la normativa colombiana NSR-10 tiene muchos vacíos y brinda un mínimo estándar que va unido a la categoría de riesgo. Por lo que las unidades de vivienda son las que se ven más afectadas porque es donde menos se está cumpliendo con la seguridad contra incendios. Aun así, las aseguradoras están cumpliendo un papel importante para exigir que se tenga en cuenta las normativas internacionales y nacionales.