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A pesar de que la demanda se redujo un 22% frente al 2011, los bogotanos creen que sigue siendo un buen momento para comprar vivienda. Cundinamarca se perfila como una opción atractiva para este tipo de inversión.

Un estudio realizado por Coordenada Urbana, el sistema geo-referenciado de Camacol Bogotá y Cundinamarca, revela que en Bogotá hay 493.000 hogares que planean comprar vivienda durante los próximos años.

De este total, el 60% (219.000 hogares) comenzó la búsqueda en los últimos seis meses. La expectativa de adquirir vivienda nueva se concentra en 186.000 familias, mientras el porcentaje restante está analizando diferentes alternativas.

La investigación, basada en encuestas realizadas durante el último año a familias de Bogotá, muestra que el 44% de la demanda es por vivienda cuyo precio supera los 77 millones de pesos (No VIS).

En contraste, el 32% se inclina por la Vivienda de Interés Social (VIS) con un tope de precio de 76 millones de pesos y el 23% por la Vivienda de Interés Prioritario, cuyo costo llega a los 39 millones de pesos.

Al indagar sobre las preferencias de las familias, se encuentra que Suba continúa siendo el destino preferido por los hogares bogotanos, con un 30,6%, seguido por Kennedy, Engativá, Usaquén, Fontibón y Bosa.

Por nivel de ingresos se encuentra que 15% de los hogares que están buscando vivienda en la ciudad perciben ingresos entre uno y dos salarios mínimos; 26% entre dos y cuatro; 17% entre cuatro y siete; 18% entre siete y diez; y el 20% percibe ingresos superiores a los 20 salarios mínimos.

Con la mira en la región.

Llama la atención el interés que muestran las familias por vivir en los municipios aledaños a Bogotá. En efecto, el Estudio de Demanda de Vivienda en Cundinamarca, que se realizó por primera vez este año como un valor agregado para los afiliados de Camacol, muestra que el 55% de la demanda de vivienda en los municipios proviene de la Capital, hecho que podría explicar la reducción de 22% en la demanda de vivienda en Bogotá, frente a los resultados de la medición que se hizo el año pasado.

Un aspecto claro que evidencia el estudio, es que las familias siguen considerando la vivienda como el vehículo de inversión por excelencia. Muestra de ello es el aumento de 4% en el número de familias que cree que es un buen momento para adquirir vivienda.