El país transita un lento camino hacia la idea de contar con ciudades inteligentes. Sin embargo, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) hace un serio trabajo para diseñar planes y políticas para que la tecnología beneficie a todos los colombianos.

Para el Ingeniero Nelson Farfán, RCDD, CALA District Vice Chair BICSI, “sólo algunas ciudades como Bogotá, Medellín y Bucaramanga han demostrado tener capacidad de gestión para usar la tecnología con el propósito de resolver problemas cotidianos, aunque aún les hace falta mucho para ser sustentables y amigables con el ambiente”.

“Seguridad, vigilancia, servicios públicos, educación, conectividad, movilidad y ecosistemas de negocios basados en tecnología; son parámetros indicadores de qué tan avanzada se encuentra cada ciudad”, afirma Farfán.

Bogotá, ha dado importantes pasos con la gestión de trámites y el pago de impuestos, la movilidad, con integración y digitalización del pago del transporte público (SITP y TransMilenio), así como la reciente contratación de la semaforización inteligente para lograr una mejor gestión del tráfico.

Además, la capital se beneficia del programa de conectividad a redes wifi públicas que emprendió el MinTic con una partida de 4.471 millones de pesos. Aun así, el manejo de basuras, la gestión de la seguridad, el cambio de la contaminante flota de TransMilenio y la optimización de los servicios públicos aún son obstáculos por superar para esta ciudad.

Colombia debe tener muy claros 5 ejes fundamentales que pueden significar un gran avance para abrir el camino en aras de estructurar sus propias ciudades inteligentes, y estos son:

 

Crear conciencia de qué significa una “smart city”

Una ciudad inteligente, busca el confort para sus habitantes. Eso es lo básico de todo y, por supuesto, está soportado en la interconexión de todos los elementos con los que usualmente ellos conviven.

“Bogotá, por ejemplo, con el apoyo de la Alcaldía, muestra gran interés y una buena convocatoria con llamados a la gente para que participe en los foros de ciudad inteligente. La Alcaldía tiene un programa específico para su desarrollo, pero pienso que estas iniciativas necesitan mucha divulgación y que cada persona de cada estamento pueda colaborar desde su punto de vista”, dice Farfán.

 

Creación de normas especializadas

Es necesario que se establezcan parámetros mandatarios con el fin de unificar los conceptos y comenzar a estandarizar procesos.

“Un paso adelante, por ejemplo, es la norma ISO/IET 11801-6 que ordena las reglas para el cableado estructurado de los diferentes tipos de construcción como los edificios comerciales, residenciales e industriales que buscan soportar los servicios telecomunicaciones, gestión energética, gestión de personal, información personal y sistemas de construcción inteligentes”.

Además, hay que destacar la nueva norma TIA-862-B que reglamente los estándares de infraestructura de cableado estructurado para sistemas de edificios inteligentes.

 

 

También le puede interesar: Tendencias del 2018 en la Industria de la Construcción

 

 

La infraestructura de fibra óptica

Es uno de los pilares fundamentales para que pueda existir una smart city. La fibra óptica es vital para transformar la infraestructura tradicional de la ciudad en un ecosistema vivo dotado de sensores que miden el nivel de ruido, encienden luces, cierran puertas, gestionan semáforos y activan cámaras para vigilar las calles.

La comunicación de banda ancha, la computación en nube, los dispositivos inteligentes móviles, los programas de análisis y los sensores; no podrían funcionar sin este medio que proporciona la conducción para una vida digital.

Con su programa nacional de fibra óptica, Colombia hoy tiene conectados a más de 1.000 municipios, marcando una importante superioridad frente a otros países de Latinoamérica y una base excepcional para generar la cultura de las ciudades inteligentes.

 

La aplicación del RITEL

El Reglamento Técnico para Redes Internas de Telecomunicaciones, iniciativa de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), es otro paso adelante que Colombia ya comenzó a dar, y un factor básico para desarrollar ciudades inteligentes.

Esta norma, que comienza a regir de manera obligatoria el 1 de enero de 2019, establece las medidas relacionadas con el diseño, construcción y puesta en servicio de las redes bajo estándares de ingeniería internacionales, de manera tal que las nuevas construcciones de inmuebles sujetos al régimen de propiedad horizontal, cuenten con una norma técnica que regule la construcción y el uso de dicha red interna.

 

Quién administrará el Big Data

Frente a la gran cantidad de información que será generada en el proceso de la gestión inteligente, es muy importante la administración y la centralización de esta y es por eso que unificarla es fundamental.

En el mundo ideal de una ciudad inteligente, todos los individuos proveen información, comenzando por los hogares, las industrias y las propias máquinas, y es por eso que será vital tener responsables y una gran capacidad de análisis para controlar todos estos factores y darles una forma organizada.

 

Finalmente, y en el ámbito administrativo, los alcaldes de las ciudades serán los responsables de impulsar y gestionar las ciudades inteligentes y de ellos deben partir las iniciativas para comenzar a construir el futuro que, de no ser sostenible, puede convertirse en un verdadero caos.