Se calcula que el gasto energético de los edificios es alrededor del 45 % de la energía consumida y que este gasto irá en aumento en los próximos años.


El ahorro de energía en los edificios comienza con el proyecto de construcción en el cual también hay que considerar su mantenimiento y demanda de energía durante toda su vida útil, evitando así gastos posteriores.

Así el ahorro energético en la construcción comienza con el propio diseño del edificio: la orientación, los niveles de aislamiento, los materiales de construcción, los sistemas de climatización elegido, entre otros. 

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– La implantación 

La orientación es un variable importante en el consumo energético del edificio, por lo que se puede conseguir un ahorro energético importante si la orientación de espacios está diseñada en función de las características ocupacionales y funcionales; en un edificio de viviendas una orientación adecuada puede conseguir una reducción de hasta el 66 % en el consumo de calefacción. 

Otro factor importante es la ubicación; si el edificio se encuentra aislado, ya que todas sus fachadas son exteriores, o entre medianerías. Este es uno de los casos más favorables ya que al estar situado entre edificios colindantes, que están calefactados o refrigerados, su consumo energético se reduce notablemente. 

En definitiva, una orientación y ubicación urbanística inadecuadas, pueden aumentar considerablemente el consumo energético o llegar a reducir en gran medida los logros posibles, del posterior diseño del edificio y sus instalaciones, en el que se hayan tenido en cuenta criterios para una reducción del consumo de la energía. 

– La envolvente 

Los edificios deben contar con una envolvente con unas características adecuadas para limitar la demanda energética necesaria, para alcanzar el bienestar térmico en función del clima de la localidad, del uso del edificio y del régimen de verano y de invierno. 

La envolvente de un edificio está compuesta por los siguientes elementos: 

  • Fachada: estará definida por los tipos de materiales utilizados en su construcción: ladrillo, vidrio, piedra, etc… Pero su factor más importante de cara al ahorro energético es el tipo de aislamiento utilizado. 
  • Ventanas: El 40 % de las fugas de calor se producen a través de las ventanas y cristaleras exteriores. Según las características de la carpintería y el tipo de acristalamiento utilizado, el consumo energético puede aumentar o disminuir.
  • Cubierta: el material, la forma: plana, inclinada, acristalada y el tipo de aislamiento utilizado son variables características de la cubierta. Una cubierta correctamente aislada reduce considerablemente la potencia tanto frigorífica como calorífica, de las últimas plantas, con lo que se consigue una reducción considerable del gasto energético. 
  • Solera: el material y su tipo de aislamiento son los parámetros que definen la solera. Y como tales una selección adecuada de los mismos, limitaran el consumo energético.

– Climatización La eficiencia energética en climatización actúa sobre la energía para lograr un menor consumo y consecuentemente un menor coste, sin por ello renunciar al confort térmico. El objetivo de la eficiencia energética en la climatización del edifico es tomar las medidas necesarias para reducir las pérdidas de calor en invierno o las ganancias en verano, de modo que la demanda del acondicionamiento térmico del edificio disminuya y consecuentemente también lo haga el consumo energético

Antes de definir el sistema de climatización adecuado para un edificio se deben conocer sus necesidades, para ello se realiza un cálculo de cargas térmicas del edificio. Dependiendo de su uso optará por uno u otro sistema, no podrán tener el mismo tratamiento térmico unas viviendas que unas oficinas, ya que desde sus condiciones de climáticas de diseño hasta la construcción, son totalmente diferentes. 

– Iluminación 
Haciendo uso de medidas de eficiencia energética en edificios de viviendas: utilización de lámparas de bajo consumo en las zonas comunes y de sistemas de regulación y control de alumbrado, permiten obtener edificios que reducen su consumo energético entre el 60 y el 75%, respecto a las construcciones actuales. 

(Nota con información de Tecnicaindustria)