Cuando se trata de la cara de una construcción, como es la fachada, la tecnología y los profesionales idóneos son fundamentales para su definición. Este elemento debe considerarse de importancia  monumental porque es la única parte que se verá desde el  exterior y definirá la percepción de quienes vean la construcción.

Pero adicional a los aspectos arquitectónicos y estéticos, este elemento debe considerar 4 componentes claves:

  • Estanqueidad

Es la propiedad por la cual un elemento está preparado para impedir el paso del agua. 

  • Aislamiento 

Térmico y acústico, este es el proceso en el que a través de un conjunto de materiales especiales, colocados mediante técnicas específicas, se consigue aislar o proteger. 

  • Orientación

Es importante conocer nuestro entorno, como va influir en nuestro edificio a lo largo de las diferentes estaciones del año. La arquitectura no consiste en hacer edificios con un modelo tipo que se pueda trasladar a cualquier lugar.  Los proyectos tienen que pertenecer a lugar con todos sus condicionantes medioambientales.

  • Revestimientos

Esta es la capa colocada sobre un elemento constructivo base o soporte. No existe un revestimiento perfecto, sino que la elección dependerá del soporte en el que se vaya a aplicar. Generalmente, la mayoría de revestimientos de fachadas que existen actualmente en el mercado están confeccionados a base de resinas, ya que se trata de un elemento que aporta beneficios como la elasticidad, la impermeabilidad y la durabilidad.