Codensa construyó la subestación de alta tensión Nueva Esperanza (500kV a 115kV) con potencia instalada de 450 MVA que entra al sistema de Bogotá y la zona centro-oriente del país para robustecer el sistema y brindar mayor estabilidad.

La subestación cuenta con tres transformadores de 150MVA, y uno más de respaldo, además de seis líneas de 115kV, a través de las cuales se distribuye la energía a otras subestaciones de la ciudad y la región. La subestación se podrá ampliar en un futuro hasta alcanzar los 900MVA adicionales.

Durante la etapa previa a la construcción de la subestación Nueva Esperanza, se evidenciaron dos retos relevantes que debieron ser afrontados con los tiempos y recursos especializados necesarios.

Uno de los retos fue el hallazgo arqueológico de los vestigios de la cultura indígena de los periodos Herrera y Muisca que habitaron en la zona del Tequendama hace más de 2.000 años. El segundo hallazgo fue ambiental. Se encontraron epífitas en la zona.

Para el primer caso tuvieron que conformar equipos de arqueología de cerca de 200 personas entre antropólogos, bioantropólogos, auxiliares de campo y personal administrativo y de logística, para adelantar el rescate en las tres hectáreas donde se identificaron restos materiales y humanos de un antiguo poblado de los periodos Herrera y Muisca, que habitaron en el lugar desde aproximadamente el año 400 A.C.

Se hallaron artefactos cerámicos restos de vasijas, ollas, platos, copas, figuras antropomorfas y zoomorfas), líticos (elaborados en piedra), material óseo humano y de fauna y restos vegetales, así como muestras de suelos. Para ello, la empresa tuvo que realizar una inversión de $10.500 millones que se utilizaron en modernas tecnologías y herramientas, como el georradar, para determinar la magnitud e importancia de los vestigios

En el segundo caso, la compañía tuvo que rescatar y trasladar las especies epífitas halladas en el área de influencia directa del proyecto. En total, fueron identificadas y reubicadas 3.126 plantas de 79 especies, en especial bromelias y orquídeas, en el área del bosque Renace, de propiedad de CODENSA y EMGESA, adjunto a la zona de la Subestación. Este manejo ambiental, representó una inversión de $10.000 millones para la Empresa.

Además, se adelantó un plan para la identificación y protección del perezoso de dos garras del cual se identificaron cuatro especies. Este proyecto le representó a Codensa cerca de $125 mil millones de pesos.

Por último, es fundamental que los constructores tengan en cuenta aspectos como estos que tienen que ver con el estudio de suelos para identificar y cuidar los recursos ambientales e históricos que son muy importantes para el país.

Además, hacer los estudios previos antes de realizar la obra ayuda a planificar el presupuesto del proyecto y prever las posibles dificultades que se puedan presentar durante su ejecución.

Imagen: La República