Los constructores recuperaron la confianza en Bogotá y, aunque el 2017 no fue el mejor año para la construcción, Luis Aurelio Díaz, gerente general de Oikos, destacó que los años lentos permiten decantar el mercado y filtran a los llamados “paracaidistas” que no pertenecen al sector, sino que buscan oportunidades de negocios en sectores que están teniendo importantes resultados. “Si no existieran las épocas con desarrollo económico lento, tampoco podrían existir las épocas de auge económico”.

De igual manera, sostuvo que en 2017 los niveles altos de vivienda y de comercio sufrieron en mayor proporción que los niveles medios y bajos, debido a que el Gobierno genera auxilios para estos últimos y dichos incentivos permiten mantener el dinamismo en esos segmentos que tienen un alto déficit de vivienda.

Díaz agregó que la razón por la cual la vivienda usada ha bajado de precio es porque las edificaciones nuevas ofrecen más plazo y mayores facilidades de pago. Esto impacta directamente en la oferta de vivienda de segunda, la cual debe ser ajustada a la baja para poder competir.

En cuanto a una corrección de precios de vivienda en estratos altos, expresó que no tendrá una corrección en su precio por encima del 5 al %, lo que equivale a un año y medio de ajuste. “Este ajuste ya se dio en el 2017 y terminará en el primer semestre de 2018. Sin embargo, este se dará de manera acelerada, debido a que las unidades por encima de $850 millones estarán gravadas con el IVA del 5%”.

Estabilidad jurídica

Desde la estabilidad jurídica, los constructores han sentido mayor seguridad, pero es importante que el Distrito verifique las cargas urbanísticas y plusvalía que está generando para no  desmotivar el interés de este grupo.

“Para continuar la renovación de Bogotá en las zonas más deterioradas es indispensable que el Distrito proporcione herramientas de densificación con cargas y plusvalías urbanísticas bajas. De lo contrario será muy difícil lograr una verdadera fórmula para que los privados inviertan en estos desarrollos”.