En el mes de la mujer, junto a expertas del sector, hacemos un recuento que cuál ha sido el rol del género en la construcción.

No es un secreto que en el sector constructor predomina el género masculino en la mano de obra: la participación de las mujeres solo es del 7,7 %, en Colombia, según cifras del observatorio de la Fundación Laboral de la Construcción.

Esto, sumado a los efectos de la pandemia del COVID-19 en la economía: cierres en el mercado laboral, desempleo y reducción de oportunidades para la población femenina, conforme explica Sandra Forero, presidente de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol). Infografia EO 187x300

“En el contexto económico generado por las medidas implementadas para el control de la pandemia, la tasa de desempleo de las mujeres llegó a ser de 25 % en julio de 2020 y desde esa fecha se mantiene una brecha de cerca de nueve puntos de diferencia entre el desempleo en mujeres y hombres, siendo las primeras las que actualmente sufren con mayor impacto esa realidad”, afirma Forero.

Pero ¿cuál es el rol de estas? A lo largo del tiempo, han hecho historia. Cabe mencionar el caso de mujeres como la ingeniera estadounidense Emily Warren Roebling, quien lideró la construcción del puente de Brooklyn, en 1883, o de Zaha Hadid, la única arquitecta que ha ganado el premio Pritzker.

Y no es para menos. Con méritos, en las últimas décadas, las mujeres han venido ganando espacio en un sector que por siglos se ha masculinizado: en el cuarto trimestre de 2020, más de la mitad de las mujeres que trabajan en la construcción han finalizado la educación superior, conforme al observatorio.

“Quiero destacar el rol fundamental que juega la mujer en toda la cadena de valor del sector. Contamos con la participación de mujeres en diferentes áreas funcionales, y que ha venido incrementando en los últimos diez años”, resalta Forero.

“Frente a la demanda laboral, en un análisis realizado durante 2019-2020, se evidencia que las ocupaciones con mayor participación femenina son planificadores urbanos, regionales de tránsito con un 55 %; delineantes y dibujantes técnicos con un 42 %; arquitectos y constructores, 42 %; y las siguientes siete ocupaciones cuentan con entre 28% y 20 %”, agrega.

Precisamente, los estudios también explican la importancia de la mujer en el mercado laboral: $ 12 billones de dólares se agregarían al PIB mundial, para 2025, si estas desempeñaran un papel similar al de los hombres, de acuerdo con el Instituto Global McKinsey.

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“Ha sido ampliamente demostrado que la diversidad de género en las organizaciones y en las juntas directivas trae beneficios importantes para las organizaciones en términos de competitividad, colaboración, atracción y retención de talento, diversidad en los puntos de vista, innovación y mejora de la reputación”, asegura Viviana Valdivieso Orozco, directora ejecutiva del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS).

“Sin embargo, más allá de estos beneficios, hay que tener en cuenta que la igualdad de oportunidades es un derecho fundamental de hombres y mujeres, y que garantizarla es un deber de las empresas y un componente fundamental de su aporte al desarrollo sostenible”, añade la ejecutiva.

Las acciones

Frente a este panorama, llevar a cabo estrategias para reducir la brecha de género es un imperativo para el sector, según coinciden las especialistas consultadas por revista En Obra.

“Lo primero es reconocer que tenemos que priorizar las acciones de equidad de género a todo nivel. En ese contexto, los principales desafíos en los que debemos trabajar son generar las transformaciones culturales para reconocer la importancia de cerrar brechas de género, implementar estrategias de adecuación laboral en pro de mejorar el entorno de trabajo a la economía del cuidado, y lograr que la formación de las mujeres coincida con la demanda laboral existente”, afirma Forero, de Camacol.

Valdivieso, por su parte, explica el papel que juegan las mujeres en el sector, pues, con su liderazgo, se puede obtener una visión integral para la transformación del mercado hacia los retos de la actualidad.

“Desde el punto de vista laboral, las empresas deberán garantizar la equidad de oportunidades de acceso al empleo, la equidad en el desarrollo del talento a través de la compensación, la formación, el desarrollo profesional y los ascensos, también considerar los elementos del balance vida/trabajo, donde se incluye la protección de la maternidad, así mismo, la promoción de un ambiente laboral sano desde la convivencia, el bienestar, la salud y seguridad integral y la prevención del acoso laboral y sexual”, dice.

Adicionalmente, la directora del CCCS resalta que es necesario implementar acciones que integren a la mujer en las distintas fases de las cadenas de producción, partiendo por tener en cuenta las necesidades específicas de las mujeres en el diseño urbano, considerarlas desde las acciones de responsabilidad social, el trabajo con las comunidades, y el apoyo y trabajo colaborativo.

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Seguir trabajando en equidad social y equidad de género requiere de un trabajo conjunto, entre organizaciones, gobiernos y ciudadanos, de acuerdo con las expertas, y por esto se han creado diferentes estrategias para hacerle frente al reto.

La Organización de las Naciones Unidas, por ejemplo, estableció que el Objetivo de Desarrollo Sostenible número cinco, para 2030, es ‘Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas’, con el fin de visibilizar las dificultares que aún existen alrededor del tema.

“La igualdad de oportunidades para las mujeres es un frente en el que en Colombia y en el mundo entero no se ha avanzado a la velocidad a la que se quisiera. En nuestro sector específicamente, a pesar de que la participación de las mujeres va en aumento, este es y seguirá siendo un frente importante de trabajo para las empresas en todos los eslabones de la cadena que estén comprometidas con el desarrollo sostenible”, señala Valdivieso.

A la final, es de recordar que el Día Internacional de la Mujer justamente se conmemora en razón a la lucha por la equidad de condiciones, el reconocimiento y el ejercicio efectivo de los derechos, que, a lo largo del tiempo, han sido empoderados.

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