Desde los estudios previos y el desarrollo del proyecto, pasando por la construcción y considerando la espera a la aprobación de la licencia, construir una vivienda es un proceso largo que rara vez va a bajar de un año completo.  La reducción de los plazos de construcción es otra de las grandes ventajas de la vivienda prefabricada e industrializada respecto a la construcción tradicional. 

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 El problema de la construcción tradicional con los plazos es de sobra conocido y depende de muchos factores. Uno de ellos es el hecho de que, para empezar a construir una vivienda de manera tradicional, tenemos que esperar a tener la licencia, mientras tanto, el avance de los trabajos o el comienzo de la obra está parado. En Madrid, por ejemplo, actualmente hay que esperar de media más de un año para obtener la licencia, si la vivienda se construye de manera tradicional, el proyecto pasará una buena temporada a la espera de la aprobación del ayuntamiento antes de que se puedan iniciar los trabajos de obra. 

Una vez iniciados los trabajos, la gran cantidad de empresas y trabajadores que hay que coordinar es tal, que raro es que no se produzca algún retraso adicional, además, al desarrollarse los trabajos al aire libre, puede haber épocas del año en las que directamente no se pueda trabajar debido a la climatología (nieves, heladas, lluvias, etc.). Una vivienda unifamiliar de 150 m2 puede tardar en construirse, una vez obtenida la licencia, 6 meses. 

 La vivienda prefabricada es la que lo tiene más fácil para optimizar los plazos, generalmente mucho más cortos que en la vivienda construida de manera tradicional. Para empezar, muchas viviendas prefabricadas ni siquiera necesitan de licencia urbanística, se pueden comprar y colocar directamente en el solar. 

Por otro lado, en aquellas viviendas prefabricadas que sí requieren licencia, mientras esperamos a la misma, nada nos impide empezar a fabricar la vivienda en la nave industrial correspondiente, lo que ya de por sí supone un importante ahorro de tiempo. Además, como decíamos, estas viviendas suelen ser modelos de un catálogo, diseñados de principio a fin por la misma compañía que las fabrica, lo que permite optimizar al máximo el número de trabajadores, los pedidos de materiales, las tareas a desarrollar e incluso la logística (el transporte de la casa al solar), pudiendo controlar y gestionar de manera muy eficaz los tiempos de construcción. 

La construcción de una vivienda prefabricada de 150 m2 (ajustada a un modelo del catálogo) en el taller puede ser de poco más de 1 mes, la colocación en el solar es cuestión de 1 día (incluso de una mañana). En este caso, además, hay que añadir que, siempre que elijamos la vivienda del catálogo sin hacer cambios en su diseño, no necesitaremos esperar a que estén listos los planos y demás documentos del proyecto, con lo que el tiempo dedicado a esta tarea también se descuenta. 

 En las viviendas industrializadas los tiempos de construcción también se optimizan de manera significativa respecto a la construcción tradicional. Una vez realizado el proyecto y solicitada la licencia, muchas de las piezas de la vivienda se pueden empezar a fabricar (incluso algunas puede que ya estén fabricadas y almacenadas si son piezas estándar de la empresa encargada de la industrialización).

 No es necesario respetar el orden tradicional de los trabajos ya que el proyecto se ha dividido en piezas independientes, por lo que muchas partes de la vivienda se pueden ejecutar de manera simultánea. El ensamblaje final de todas las piezas en obra no es una tarea muy problemática desde el punto de vista de los tiempos, siempre que se organice bien la logística y el transporte, las viviendas industrializadas se pueden ensamblar en obra en cuestión de días. La construcción de todas las piezas de una vivienda unifamiliar industrializada de 150 m2 en el taller puede llevar 2 o 3 meses y el ensamblaje en obra se puede realizar en 1 solo día

(Nota con información tomada de Arrevol.)