Si prosperan los últimos desarrollos en células solares, el próximo punto de recarga para su móvil, luces y electrodomésticos, podría ser su ventana. Los científicos ven cada vez más posible convertir a las ventanas en generadores de energía y a los edificios en pequeñas centrales eléctricas.

La revista Nature anunció que el científico Richard Lunt había desarrollado junto a su equipo de la Michigan State University un material transparente capaz de generar electricidad a partir de las ondas infrarrojas y ultravioletas de la luz.

Según Lunt, la electricidad generada por las ventanas unida a la de las tradicionales placas solares en los tejados podría cubrir prácticamente el 100% de la demanda energética de los edificios si se producen mejoras en el almacenamiento.

Al ser un material con la consistencia del plástico y transparente, tiene el potencial de ser aplicado sobre ventanas y muchos otros objetos.

 

Oscuridad que generar más energía

 

Un equipo liderado por Lance Wheeler en el laboratorio nacional de energías renovables de EE.UU. logró unir en un solo cristal propiedades que hasta entonces sólo se habían logrado por separado: una ventana capaz de cambiar su nivel de transparencia en función de la luz recibida y de generar electricidad cuando está en modo opaco.

Este tipo de ventana se oscurece cuando aumenta la intensidad de la luz y genera su electricidad a partir del espectro de luz visible, donde reside la mayor parte de la energía solar.
La ventaja es que permite ahorrar en la refrigeración de los edificios, por ende se calientan menos gracias a la opacidad, y la desventaja es que no sirve para cualquier superficie.

 

 

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Ventanas solares

 

La empresa española Onyx está vendiendo vidrios un poco menos transparentes que una ventana normal pero con capacidad de generar electricidad. Según su responsable de Investigación y Desarrollo, Teodosio del Caño, entre sus clientes ya hay edificios capaces de generar más del 40% de sus necesidades de electricidad gracias a sus productos.

“El coste inicial de edificación puede ser entre un 18% y un 20% mayor pero el retorno de la inversión es prácticamente inmediato porque el mantenimiento es mucho menor y el ratio de alquiler se multiplica. En un hotel, donde la energía es una parte tan importante de los gastos, en dos o tres años se amortiza”, explicó.

Además, la normativa europea sobre energías renovables establece que desde el 31 de diciembre del 2020, todos los edificios tengan un consumo de energía casi cero gracias al autoabastecimiento.

 

Fuente: retina.elpais.com