Colombia es el país de América Latina que más gasta con tarjeta débito y crédito, pero a pesar del auge digital, todavía el 87,7% de las transacciones habituales se realizan en efectivo.

En relación a su consumo diario, Latinoamérica posee uno de los niveles más bajos del mundo de pagos electrónicos. Según especialistas, esto la convierte en una región sumamente atractiva para introducir nuevas tecnologías que impulsen la reducción del uso del dinero en efectivo para realizar transacciones. Aunque los intentos y las políticas aplicadas hasta el momento no hayan dados frutos inmediatos, en el escenario de distanciamiento social actual, el Coronavirus se está convirtiendo en el propulsor de nuevos hábitos de consumo y formas de pago, aún en las personas más arraigadas al uso del billete. Por ende, un virus podría ser el motor jamás pensando para acelerar la transformación digital en la región y ampliar la inclusión financiera en el país.

Colombia es el país de América Latina que más gasta con tarjeta débito y crédito, pero a pesar del auge digital, todavía el 87,7% de las transacciones habituales se realizan en efectivo, de acuerdo con el Banco de la República del país.

A nivel cultural, el efectivo es difícil de destronar, ya que es por lejos la forma de pago preferida no solo en América Latina, sino en el mundo entero: en Alemania, Italia y Japón un 90% del total de transacciones se continúa realizando con “cash”.

Antes de la propagación global de la enfermedad del Coronavirus, existían solo tres países donde los medios de pagos electrónicos superaban ampliamente al medio de pago tradicional en papel: Suecia, Corea del Sur y China. Este último, por ejemplo, tiene implementado un modelo comercial de bajo uso del efectivo con fomento de parte de su presidente hacia el uso de las monedas digitales, instando a fines de 2019 a la adopción acelerada de tecnología blockchain. Lo cual podría suponer una grave amenaza para el dólar de los Estados Unidos.

La enfermedad del Coronavirus puso de manifiesto la importancia de universalizar la inclusión financiera. Colombia viene siendo el país número uno en la materia en los últimos dos años.

A pesar de ello, según el Mejor Trato, el país tiene desafíos que superar como: 

  • lograr que las regiones puedan crecer al mismo nivel que el nacional
  • brindar mayor acceso a productos financieros en zonas rurales y
  • la reducción de la pobreza

Puntualmente se observan diferencias importantes entre las diferentes regiones: mientras que el indicador de acceso asciende a niveles superiores al 85% en los departamentos que componen el Eje cafetero y la Región Centro Oriental, las áreas que abarcan a los municipios del Caribe y del Pacífico son las que se encuentran más atrasadas en esta materia bordeando valores cercanos al 70%.

Asimismo, la brecha entre áreas urbanas y rurales es sumamente significativa: el número de adultos con al menos un producto financiero en las zonas con mayor desarrollo urbano llegó al 90% frente al 66% de las zonas rurales.

Los departamentos y las zonas con menor conectividad estén entre los que cuentan con menor índice de inclusión financiera. Es así que la inclusión financiera está directamente relacionada con la inclusión digital. Sin inversión en infraestructura no va a ser posible aumentar el desarrollo de la bancarización.

8 de cada 10 colombianos tiene al menos un producto financiero (ahorro o crédito). Aunque tan solo un 69,8% hace un uso efectivo de este. Una forma de aumentar la inclusión “real” podría ser creando productos enfocados en quienes actualmente no hacen parte del sistema. 

El país es también uno de los pioneros en la región en e-commerce al crear e implementar un  marco legal que estimula las transacciones electrónicas. 

La situación de emergencia sanitaria ha impulsado aún más el uso de plataformas de economía digital para abastecer a los hogares minimizando el contacto.

Las ventas online se incrementaron entre el 30% y el 50% desde principios de marzo. Los domicilios se convirtieron en una herramienta importante para los negocios: las órdenes de alimentos han tenido un incremento del 50% y en Bogotá los domicilios han subido un 28% comparado con semanas anteriores.

El segmento que más se comercializó por medios digitales fue mercado con un aumento de 150 %. Categorías como deportes, alimentos, salud y tecnología impulsaron el crecimiento.

Por lo que, de acuerdo al análisis de la empresa de servicios financieros online elMejorTrato.com.co, si se evalúa la forma de responder activamente a los nuevos retos que impone la economía digital sin dejar de lado complementos analógicos para disminuir los riesgos y maximizar los beneficios, la pandemia podría aumentar el comercio electrónico hasta llegar a picos nunca antes imaginados e incorporar consecuentemente el uso de medios de pago diferentes al dinero físico como un hábito de consumo en todas las regiones del país.

Cada vez más regularmente se venía hablando sobre el fin del dinero en efectivo, pero la realidad nos mostraba una situación no tan inmediata, finalmente un virus terminaría siendo el acelerador de su extinción y, si se toman las medidas pertinentes, un propulsor de la transformación digital que el sector financiero requiere para profundizar la bancarización, aumentar el desarrollo de Fintech y disminuir la gran brecha financiera que existe a nivel regional y zonal en el país, convirtiéndose esta cuarentena en una consolidación final del comercio electrónico y el posicionamiento definitivo de Colombia como líder en el sector.