La demanda de vivienda siempre está latente, ante lo cual la industria de la construcción debe estar atenta en materia de terrenos, pero también del cuidado medioambiental ¿Cómo debe moverse el sector de la construcción ante ese panorama?

En Bogotá, en los últimos tres años la Alcaldía Mayor ha retirado 25.468 toneladas de residuos de construcción cerca y en el borde de algunos humedales. En Cali, la personería de esa ciudad retiró durante una jornada ciudadana, a comienzos de 2019, residuos de materiales no biodegradables y escombros al borde del Humedal Panamericano.

De acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en 2011 se produjeron en las ciudades de Bogotá, Medellín, Santiago de Cali, Manizales, Cartagena, Pereira, Ibagué, Pasto, Barranquilla, Neiva, Valledupar y San Andrés 22.270.338 toneladas de residuos de construcción.

Y aunque no se ha demostrado que la construcción sea la causa principal de contaminación de los humedales, esta actividad ya ha invadido a estos cuerpos hídricos más de lo que imagina.

Por eso, antes de extender los planos sobre la mesa de un nuevo proyecto, debe existir un exahustivo trabajo de planificación de todo tipo, en el que se contempla el factor ambiental que está basado en normas jurídicas y vigilado por autoridades ambientales de distinto orden.

El portafolio legal: quién y cómo se vigila

En Colombia existen 18 disposiciones normativas, entre decretos y resoluciones, que pretenden preservar y guiar en el uso de lossuelos en humedales, específicamente, frente a los proyectos de infraestructura, minería y construcción.

En el comienzo del eslabón está la Convención Ramsar, que entró en vigencia en 1975 y en la que se reconocen las fuentes hídricas en el país y se protegen frente a proyectos constructivos de diversa índole.

De las normativas incluídas en este portafolio figura el Decreto 2080 de 2010, expedido por el Ministerio de Ambiente y desarrollo sostenible (Mads), en el que se especifica las autoridades ambientales competetentes según la geolocalización de la edificación o proyecto de infraeteuctura, y la cual aplica antes y durante la ejecución de las obras.

Esta norma menciona cuáles son las instituciones que funcionarán como la autoridad para vigilar, controlar, supervisar y guiar la obra, y que bajo su análisis podrían otorgar el permiso que establece las reglas del juego para adelantar la construcción.

Le sugerimos: conozca sobre las licencias y permisos de construcción

Pese a que el portafolio de normas para el cuidado de humedales plantea que se deben reconocer estas zonas naturales, velar por su preservación y, que si en caso de proyectarse una construcción sobre estas, según su envergadura, se otorque de una licencia ambiental con retribuciones ambientales, existe una situación inmediata que debe atenderse en la fase “durante”: el manejo de residuos.

En 2017 el Mads entregó la Resolución 472, que reglamenta la gestión de residuos de construcción y demolición o escombros en el país producidas por personas naturales y jurídicas, la cual considera la separación y el almacenamiento temporal, o la localización y operación de los sitios de disposición.

 

Así va la posible nueva ley

En julio de 2018, el partido Alianza Verde presentó el proyecto de ley que busca dictar las normas para conservar los humedales resguardados por la lista de la convención Ramsar.

Actualmente se espera su curso y aprobación en segundo debate, ante la comisión V de medio ambiente y construcción, de la Cámara de Representantes.

Las dos orillas

En conversación con el director de la Fundación Humedales Bogotá, Jorge Emanuelle Escobar, En Obra (REO) planteó preguntas que son cruciales para el desarrollo de proyectos de construcción en inmediaciones de los humedales.

REO: ¿cuál es su opinión frente al alcance de la reglamentación vigente?

JEE: Caería muy bien para la ciudad que se pueda avanzar en legislación para poder controlar ese tipo de construcciones. Lo que sí es muy claro es qué no se puede hacer dentro de los mojones o dentro de la ronda del humedal, pero lo que no es claro es que, apenas se acaba la ronda, que es una línea invisible, qué se puede hacer o qué no. En esa ambigüedad está una cantidad de cosas que terminan afectando los humedales.

REO: ¿hasta dónde considera que es responsable el constructor y las autoridades competentes?

JEE: Lo ideal sería que hubiera una responsabilidad compartida, y que pudieran aportar desde su visión y su quehacer las autoridades ambientales. Ahí uno esperaría que el constructor tuviera un plan de Responsabilidad Social Empresarial y ambiental.

REO: Citemos un escenario: el constructor solicita licencia para construir en inmediaciones a un humedal. La autoridad se la otorga. Sin embargo, aún cuando presentó el Estudio de Impacto Ambiental y su plan de manejo de resiudos (como lo exigen los artículos 56, 57 y 58 de la Ley 99 de 1993), los impactos son mayores y se evidencia una mala deposición de residuos,

¿en qué medida es un problema ético y en qué medida en aspecto legal?

JEE: En general tenemos un problema con el manejo de los residuos en Bogotá. Si hablamos de los residuos de construcción el tema también es bastante complejo porque hay muy pocos sitios para la disposición adecuada de residuos de construcción, y muchos de esos sitios siempre están a tope o los costos son muy elevados para la recolección de metro cúbico, y los constructores o cualquiera, así esté remodelando el baño de la casa, terminan llegando a los humedales. En otros países se reutilizan esos residuos.

¿Cómo responder a la demanda de vivienda?

Las cifras hablan sobre el crecimiento periódico en la edificación de vivienda. En el último año, en 302 municipios de Colombia (que incluye las principales ciudades) se licenciaron 15.155.447 m², equivalente a 14.218.088 viviendas entre casas y apartamentos, como reportó el Dane en la Estadísticas de Licencias de Construcción (ELIC) presentada en enero.

El crecimiento evidente en la construcción de vivienda dentro y — cada vez más común—, alrededor de las ciudades, demanda nuevos espacios para levantar las construcciones. De acuerdo René Carrasco, profesor y director de la Maestría en Urbanismo de la Universidad Nacional de Colombia, hay que revisar factores como la calidad de vida al momento de iniciar proyectos constructivos.

Los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) ponen las cartas de juego para responder a los requerimientos de vivienda de la población, el aprovechamiento del suelo y de espacios ‘libres’ para hacerlo.

En el caso del crecimiento de construcciones, para Carrasco “todos los problemas de Bogotá se están desplazando a los municipios”. Las urbanizaciones circundantes a la ciudad está generando densidad poblacional en esos sectores que “los municipios no pueden atender, y están creando una crisis por esto”, señala.

A la vez que aumenta la necesidad de vivienda, si no se tiene el acceso económico para adquirirla la informalidad en la construcción, o invasiones, se asienta cerca a humedales, como explica el experto. “Es la situación de pobreza y la falta de vivienda por lo que la gente se localiza en estos lugares, como sucede en el Departamente del Chocó”.

Sobre este tema, Escobar dice: “cada vez le estamos quitando más espacio a los ecosistemas y a la ruralidad que tenía Bogotá designada (…), se está tratando de extraer suelo rural y cambiar el uso del suelo. La situación es difícil. Yo diría que parte de la solución vendría en la renovación urbana”.

Bajo el punto de vista del profesor René Carrasco una solución inmediata está en el estudio minucioso de los terrenos no construídos, su posterior georeferenciación e identificación de terrenos húmedos que puedan ser utilizados como espacio público.

Puede continuar con¿qué debe saber y exigir una personas u organización al comprar un inmueble?