Mimetizado entre una quebrada y centenares de árboles de naranja, limón carambolo y otras especies tropicales, se esconde El Matorral, el proyecto ganador en la categoría de hábitat y vivienda colectiva en la XXV bienal colombiana de arquitectura y urbanismo, en el 2016.

Desde la calle, este edificio no se ve, hay que acercarse para entender que en medio del céntrico barrio El Poblado, en Medellín, se levanta esta propuesta arquitectónica que, literalmente, fue engullida por El Matorral. “El diseño del edificio se concibió como un ecosistema. La naturaleza es protagonista y es pensada más allá de la decoración, porque en esta profunda crisis ambiental y climática, el verde se debe convertir en una bandera de salvación”, así lo afirma el arquitecto Santiago Arango, encargado del diseño de El Matorral.

Santiago, junto a su hermano Camilo Arango, crearon hace tres años alh, un taller de arquitectura dedicado a proyectos residenciales, comerciales y hoteles, que hoy cuenta con oficinas en medellín y bogotá. la construcción del edificio estuvo a cargo de alejandro molina, de alemol.

Esta propuesta arquitectónica y constructiva se tomó muy en serio el tema de cuidar el ambiente. Las losas se convirtieron en contenedores de 50 centímetros de profundidad donde se sembraron las plantas que rodean cada uno de los cinco apartamentos, cuatro de 300 metros cuadrados y el último piso de 600 metros, hasta donde suben las ardillas que habitan en el bosque de la quebrada vecina.

En las cocinas, literalmente, los productos de la huerta están a la mano. En la fachada del edificio se pueden encontrar sembradas plantas de romero, tomillo, albahaca, tomate cherry, chile, penca sábila y hasta aguacate.

El riego de las plantas de El Matorral se concibió desde el diseño del edificio: las aguas lluvias se recogen en tanques que alimentan el sistema de goteo programado, encargado de cuidar y mantener vivo este ecosistema.

El ahorro no es solo en agua. Gracias a los ventanales que van desde el piso hasta el techo y que se pueden abrir en su totalidad, se hace un uso eficiente de la iluminación natural. Además, el diseño de los apartamentos permite la ventilación cruzada, por lo que no ha sido necesario instalar sistema de aire acondicionado o ventiladores.

ALH desarrolla su estudio mediante juiciosos procesos creativos. califica su trabajo determinando el nivel de impacto ambiental que un proyecto logre generar.

Santiago Arango, arquitecto de la universidad javeriana de Bogotá.

El complemento perfecto con el verde lo dan los materiales crudos con los que fue construido el edificio: paredes de ladrillo requemado a la vista, madera rústica en los techos, cemento esmaltado en los pisos, columnas expuestas y hierro oxidado naturalmente.

“Tenemos que crear conciencia de que hay que usar de manera eficiente los recursos naturales y nosotros lo hacemos con el diseño de proyectos innovadores que, además, le apuntan a la sostenibilidad. El Matorral es un piloto de buenas prácticas que estamos aplicando en nuevos proyectos que tenemos en diseño y construcción, donde, por ejemplo, usaremos las aguas lluvias para las duchas de los baños, así como la energía solar para alimentar el sistema de iluminación”, explica Santiago Arango.