Recientemente el alcalde electo de Bogotá, Enrique Peñalosa, señaló que por la devaluación del peso colombiano frente al dólar, los recursos para el proyecto del Metro de Bogotá no alcanzarían para su construcción.

Peñalosa, aseguró que “ los recursos disponibles no alcanzan para la ejecución del proyecto, porque generaría unas dificultades financieras enormes y el Gobierno Nacional ha advertido que en caso de presentarse sobrecostos no serían asumidos por la Nación”.

También anunció durante el Congreso Nacional de Infraestructura, que la licitación para el Metro de Bogotá subterráneo podría abrirse en octubre de 2016 y que su construcción iniciaría en febrero de 2017 y que se haría subterráneo en un tramo y elevado en otro.

Asimismo, aseveró la necesidad de cambiar los diseños del proyecto de un metro subterráneo a uno elevado para reducir los costos de construcción. “No es cierto que hoy se podría sacar a licitación el proyecto actual, ya que se necesita la estructuración financiera”, agregó.

Por su parte, el actual alcalde, Gustavo Petro, cuestionó las palabras de Peñalosa, al mencionar que  proponer una línea de metro subterránea en un tramo y elevada en otro no solo implica segregación social, sino que pone en riesgo la posibilidad de construir la megaobra. Además de estancar el proceso, si se llega a realizar en 2017, pues “lo que políticamente ocurre en 2017 es que el Gobierno Nacional ese año está de salida y muy probablemente lo que se planteará a quienes sean candidatos es si financiarían o no el metro y vamos a estar en una crisis económica, eso Peñalosa lo sabe”, y aseguró finalmente que no hacer el Metro como se proyecta en los estudios realizados es “dilapidar un momento único para hacer la obra”.

Enrique Peñalosa no está de acuerdo, además, defiende la rebaja de costos y tiempos del metro elevado, “es más agradable para los pasajeros ir en un metro elevado”.