Reglamentaciones, exigencias y aumento de la demanda en insumos y servicios, las razones por las que el sector sigue innovando con propuestas amigables con el medio ambiente y de calidad.

“El arte de conducir, contener, elevar y aprovechar las aguas”, el significado que da la Real Academia de la Lengua (RAE) a los hidráulicos, es un negocio que en la actualidad se está llevando buena parte de los costos de las obras. Según la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), la demanda de insumos y servicios del sector anualmente es de $30 billones, de los cuales $1,5 billones corresponden a productos de plástico y caucho, asociados tradicionalmente a las líneas de grifería e hidráulicos.

El comportamiento que actualmente presenta se debe a que, por un lado el sector de la construcción viene creciendo por encima de la economía, incluso en algunos años la ha duplicado, y ahora refleja un incremento de 9% en su participación dentro de la estructura económica del país; y por otro, la dinámica continúa, pues se estima que en los próximos años se desarrollarán 400.000 unidades de Viviendas de Interés Social y de Interés Prioritario, con lo cual se podría presentar un ingreso hasta de $14 billones adicionales en insumos y servicios, es decir, un 52% más frente al acumulado actualmente.

El impulso sigue, pues con el reciente anuncio del Plan de Impulso a la Productividad y Empleo (PIPE 2.0), el gobierno anunció dos estímulos. Por un lado, 50.000 coberturas de subsidio a la tasa de interés para hogares de ingresos medios, para viviendas cuyo valor oscile entre $87 y $216 millones, con lo cual se busca dinamizar el lanzamiento de nuevos proyectos “que por las características del producto inmobiliario contribuye de manera importante a la generación de valor agregado”, como dijo Sandra Forero, presidenta de Camacol a En Obra.

Por el otro está el Plan Nacional de Infraestructura Educativa que contempla la construcción y ampliación de 30.680 aulas en los próximos cuatro años, con una inversión superior a los $4,5 billones. “Sin duda, estas dos medidas tendrán un efecto multiplicador sobre la generación de empleo y la demanda de insumos”, agregó la ejecutiva.

Para atender la demanda el sector hidráulicos está listo, pues se ha ido ajustando a nuevas normativas como la NSR10, es decir, el Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente, y la NTC4897 que habla del usos de tuberías en polipropileno (PP) para conducción de agua potable fría y caliente en sistemas de construcción, entre otras relacionadas con el cuidado de los recursos naturales y medidas amigables con el medio ambiente.

Y es que, basados en estas exigencias, las compañías dedicadas a la producción conductores de fluidos destacan cambios positivos para la industria en los últimos años. Para Jorge Arévalo, gerente de mercadeo de Helbert, esto ha contribuido a la introducción de sistemas más eficientes para el ahorro y reutilización del agua y energía, como es el caso de variadores de frecuencia y plantas de tratamiento.

Así mismo, ha llevado a los jugadores locales a seguir las tendencias globales. Arévalo destaca el uso de materiales más livianos y con mejores prestaciones técnicas como es el caso del polipropileno (PP) que se utiliza con más frecuencia en redes internas para agua a presión, aire acondicionado y aplicaciones industriales.

No es para menos, el material reconocido como la “mayor opción en el futuro” es un plástico duro y resistente a elevadas temperaturas, a los golpes y productos corrosivos. Una investigación realizada por GBI research revela que el PP atenderá una demanda superior en la medida en que los estilos de vida sean mejores y la industrialización incremente. Y con estos resultados, se prevé un consumo total de 62,4 millones de toneladas en 2020.

Aunque hacia allá va el mercado, para Victor Hugo Suárez, director de Aquafusion Colombia, las tendencias en Colombia todavía están definidas por el precio, “en las que la resina en PVC sigue con un porcentaje muy alto de participación en el mercado constructor”.

Sin embargo, y a pesar de este panorama, el ejecutivo menciona que actualmente hay diseños de edificios que buscan incluir productos amigables con el medio ambiente y han encontrado en los sistemas de unión por termofusión “una alternativa muy buena, que reduce costos en el uso de soldaduras y limpiadores”.

Además de materiales como el PP, que además de las ventajas mencionadas puede llegar a tener una duración de 50 años, quienes están en el segmento de hidráulicos destacan otros cambios asociados a la demanda residencial y de construcciones recientes, sean comerciales, industriales o empresariales.

“El cambio que vive nuestro país, hace que el sector construcción sea mucho más rápido y las construcciones, que antiguamente tomaban mucho tiempo en realizarse, adquieran sistemas muchos más ágiles, que garanticen la misma estabilidad de obra. Desde luego un punto importante es el cambio que ha tenido el segmento de hidráulicos en construcciones residenciales donde la profesionalización de este gremio cada vez se hace más inminente, no solo las grandes compañías de construcción, sino también las pequeñas contratan este tipo de compañías profesionales, con el fin de realizar edificaciones a todo costo, logrando de esta manera precios competitivos en el sector”, señaló Suárez.

Aunque en materia de regulación hay avances y beneficios como la profesionalización del sector, se han venido manifestando, en Colombia todavía hay un camino por recorrer en los estándares de calidad de los hidráulicos.

“Todavía hay trabajo por hacer en estándares y normas internacionales, ya que mientras en otros países ya están solicitando normas de producto para agua potable como NSF o sellos de producto como CGA, UL o FM, en Colombia hay un gran desconocimiento sobre estos, lo que hace que persistan productos de muy mala calidad en ciertas obras”, dijo Arévalo.

Válvulas con más aplicaciones

Además de tubos, el flujo de líquidos está regulado por las válvulas. Tradicionalmente estas operan para controlar la secuencia y funcionamiento de los actuadores. Con el tiempo, sus aplicaciones han cambiado y el material del que están hechas también, pues para desempeñar su tarea estas deben ser resistentes y ajustarse al sistema hidráulico.

Edificios con sistemas contra incendio, agua potable, aguas grises, plantas de tratamiento, aire acondicionado, riego y calefacción, requieren válvulas que puedan controlar dichos sistemas. Es así, como hoy en día, aparecen las válvulas reguladoras, electroválvulas, válvulas piloteadas y otros tipos de válvulas de control hidráulico que antiguamente no tenían tantos servicios.

En el sector residencial la válvula de la que más se habla es la Antifraude, que ahora contribuye a prevenir robos de agua por parte de un tercero, cuando una empresa de servicios públicos suspende temporalmente este servicio en una residencia.

En cuanto a materiales, cabe destacar las válvulas de polipropileno que además de usarse en conducción de agua potable fría y caliente, permiten realizar el corte de fluidos químicos abrasivos, o sistemas con altos niveles de presión. Por su sistema de unión por termofusión, no sufren de desprendimientos en caso de encontrarse con vibraciones en la instalación.

Grifería, acabados perfectos

Después de contar con un sistema hidráulico que siga los más altos estándares, el cierre “con broche de oro” está dado por la grifería, un tema que está asociado con los acabados de las construcciones residenciales, comerciales o edificaciones empresariales. En ese sentido, la tendencia también apunta a seguir estándares amigables con el medio ambiente y el consumo razonable de los recursos naturales. Esto sin descuidar el estilo y estética, pues hace parte de la decoración de los lugares.

Por el lado ambiental, en el mercado ya hay grifos inteligentes, que pueden ayudar a controlar el consumo de agua en los baños. Tal es el caso de los que operan con infrarrojo que se activan por proximidad, que son indicados para sitios públicos, como centros comerciales y aeropuertos, no solo porque son un elemento primordial en las construcciones sostenibles, pues el consumo de agua supone un 70% de ahorro, sino porque son más higiénicos.

FV Grifería, cuenta con una tecnología similar pero asociada a sensores, además de las llaves mecánicas, que funcionan al accionar el grifo y se cierran automáticamente, también con el fin de reducir el consumo de agua.

Los vástagos no ascendentes siguen siendo tendencia en las obras residenciales actuales. Los diseños varían según el proveedor, y aquí se distingue la tecnología de cierre cerámico y apertura, que funcionan a través de discos cerámicos duros que calzan con un accionar suave por parte del usuario. Esto previene las fugas de agua y daños frecuentes en la grifería.

En cocinas, acabados cromados y resistentes a arañazos y manchas están tomándose el mercado con estilos particulares. Actualmente viene con caños giratorios y diferentes alturas para lavar artículos como copas de vino, sin tener que hacer mayor esfuerzo. Otras vienen altas con la posibilidad de tener un chorro de agua controlado, para garantizar así, su contribución con el medio ambiente.

Además de diseños, ahora las griferías vienen libre de plomo, como son las producidas por Grival, lo cual evita que sea arrastrado el componente químico a través del agua y se garantiza que el recurso natural mantendrá adecuado para su consumo inmediato.

En lo relacionado con el control de temperatura, ahora hay manijas y juegos para la ducha que permiten mantener de manera constante la temperatura seleccionada por el usuario, gracias a una obturación automática que evita que el agua quede a sus extremos: o muy caliente o muy fría.