ATRIO, el nuevo corazón de Bogotá, es un proyecto arquitectónico que contará con dos torres. La torre norte, que se construye actualmente, con 46 pisos y 201.6 metros de altura, destinada para uso de oficinas. Y la torre sur, que aún no ha iniciado el proceso constructivo, y contará con 62 pisos y una altura de 268 metros, para uso residencial, de oficinas y hotel.

El área total construida será de 250.000 m2 con un espacio generoso abierto al público que constará de más de 10.000 m2, lo que representa dos tercios de la superficie y se complementará con otros elementos pensados en el bienestar, como es el caso de la estructura canopy, una cubierta de vidrio de 3.600 m2 que protege de los rigores del clima, y los pabellones, 4 edificaciones ligeras de 4.20
metros de altura destinadas para uso comercial.

La generosidad en el espacio podrá apreciarse también en el interior de las torres, pues cada planta contará con 2.000 m2 y una altura útil de 2.80 metros entre piso y techo. Y en el caso de la torre norte, el espacio útil para uso de oficinas será de 1.800 m2, por piso.

El proyecto se desarrolla en el centro de Bogotá, en el punto donde convergen las sedes de gran parte de las compañías más representativas del país y la zona por la que transitan más de 75 mil personas diariamente.

El diseño de las torres incluye un atrio de 30 metros de altura, lo que da la sensación de una gran entrada amigable y sin límites.

En la estructura metálica de ATRIO sobresalen los ejes diagonales color naranja que, además de brindar una expresión arquitectónica única, sirven como soporte antisísmico. En total se utilizarán 18.850 toneladas de acero para la construcción de las dos torres, el doble del que se usó para la construcción de la Torre Eiffel.

En cuanto a la estructura de concreto, sólo en la placa de cimentación para la torre norte se utilizaron 7.369 metros cúbicos de este material, el equivalente a verter el contenido de 1.000 mezcladoras de concreto al tiempo.

La fachada de ATRIO, un traje hecho a la medida

La fachada de ATRIO bien puede llamarse un traje hecho a la medida. Su estructura de vidrio es liviana y resistente, y su diseño es exclusivo del proyecto; sus colores, brillos y transparencia le dan un aire de vitalidad único que se conjuga con cada uno de los elementos circundantes, permitiendo también que la ciudad se refleje en ella a medida que transcurre el día.

Es un sistema flotante de 40 mil metros cuadrados que no lleva ninguna carga adicional a la de su propio peso, se ajusta al edificio mediante anclajes y apoyos de acero, lo que ofrece un comportamiento sísmico favorable.

Está conformada, en su área más sobresaliente, por paneles de vidrio de 35 mm de espesor que garantizan el control térmico en su interior, el aislamiento acústico, la protección a la polución y la radiación solar, haciendo un uso más inteligente de la energía y evitando los cambios bruscos de temperatura.

Otro elemento en su composición es la fachada micro perforada de acero inoxidable que cubre los verticales a cada extremo donde se juntan los muros de cristal. Este elemento anticorrosivo además permite la circulación del aire en su interior aportando condiciones máximas de comodidad.

A cargo de su diseño, ensamble, transporte e instalación está la empresa italiana Permasteelisa, reconocida en el mundo por su aporte en este tipo de estructuras a construcciones de gran escala y que por primera vez entra al mercado latinoamericano con un proyecto de estas dimensiones.

Para lograr un producto final que cumpliera con los más altos estándares de calidad, proveedores de diferentes partes del mundo intervinieron en este proceso; los perfiles de aluminio se construyeron en Grecia y la estructura de vidrio termo acústica, en Rumania.

Previo a su construcción se realizaron pruebas mediante el uso de tecnología que permitió el modelado en tercera dimensión, abarcando información geométrica, de cantidades y el comportamiento de cada uno de los elementos que la componen.

También se construyó un prototipo a escala de 100 metros cuadrados, el cual se sometió a pruebas sísmicas y contó con la verificación de autoridades competentes en Italia que ratificaron su máximo desempeño.

La logística en el transporte y la instalación también ha significado retos importantes; una vez los perfiles de aluminio y las placas de vidrio se recibieron en Italia, la empresa Permasteelisa empezó el proceso de ensamble en Vittorio, una provincia de la región de Véneto, que se ubica sobre el nivel del mar y desde donde los paneles ensamblados se enviaron a los puertos de Venecia y Génova.

Finalizado este proceso, el total del los paneles de vidrio sumaba 5.821 unidades para recubrir las dos torres, el equivalente a 260 contenedores que luego deberían contar con un proceso especial de logística para su arribo final en Bogotá, pasando antes por un punto de control de calidad provisional que se instaló en Cartagena.

Otro componente de la fachada es el sistema que se empleará para su mantenimiento. Conocido con BMU (Building Maintenance Unit) por sus siglas en inglés, será un dispositivo automático y controlado remótamente, que desde la parte superior de cada torre se desplazará sobre toda la superficie para
garantizar su limpieza y brillo permanentemente

Cabe resaltar que esta filosofía de integrar la ciudad con las personas es un aporte importante de la firma inglesa de arquitectos Rogers Stirk Harbour & Partners (RSH&P), constructores de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas de Madrid – España y del Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de París, Francia, teniendo como enfoque la creación de obras abiertas y generosas
en el espacio público y su relación con el entorno.