Con la venta histórica de 73.452 unidades de vivienda en Bogotá y Cundinamarca durante 2020, el sector constructor demostró que es capaz de superar los múltiples retos que ha significado la pandemia. Sin embargo, al revisar los resultados del PIB de la construcción, queda en evidencia lo difícil que resultó para la actividad edificadora las iniciaciones de vivienda nueva. Iniciar obra es el momento cuando se demandan los insumos, se contrata la maquinaria y la mano de obra y se dinamiza toda la cadena productiva. 

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De acuerdo con las cifras del Gremio, el año anterior cerró con una reducción del 8.6 % en la iniciación de proyectos en la región, mientras en el pasado enero se registró una variación del -2 % en Bogotá y del -41,4 % en Cundinamarca en comparación con el mismo mes de 2020. 

Aunque se entiende que los resultados obedecen principalmente a las medidas tomadas para afrontar la crisis mundial, para Alejandro Callejas, gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca, los indicadores de iniciación resultan preocupantes por el impacto que estos tienen para el desarrollo social y económico, teniendo en cuenta que la región representa cerca del 40% de la actividad edificadora del país. 

“Los próximos meses serán vitales para trabajar de la mano con entidades y empresarios por la consolidación de las iniciaciones de nuevas obras en toda la región. Nuestras proyecciones son iniciar 31.726 unidades de vivienda en Bogotá y 30.262 en Cundinamarca para el 2021. Es decir, un 17,7% y 0,2% más que el año pasado” Alejandro Callejas, gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca.

Tal y como explicó el dirigente gremial, para cumplir esas proyecciones será necesario el trabajo articulado entre administraciones departamentales y locales, la continuidad de la política de vivienda, mantener la reactivación y, por supuesto, la ejecución de los planes parciales.

“Bogotá cuenta con 46 planes parciales adoptados que no han finalizado su desarrollo, lo que se traduce en un potencial de aproximadamente 160 mil unidades de viviendas que podrían generar alrededor de 367 mil empleos directos, 408 mil indirectos y más de 22 billones de pesos en demanda de insumos. Sin duda, estos desarrollos son de suma importancia para la reactivación económica que necesitamos y para el desarrollo de la ciudad”, explicó.

Para Callejas, la excelente dinámica de comercialización registrada el año pasado se traducirá en los próximos meses en generación de empleo, con la contratación de mano de obra, y un aporte a la reactivación económica con la demanda de insumos que en el trimestre móvil, a enero, representa aproximadamente 1.5 billones de pesos en la región.

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