En Nueva York se encuentra el estudio de biodiseño Terreform ONE, el cual junta la ciencia con la ingeniería biológica, para producir distintas estructuras habitables que son amigables con el medio ambiente.

Estos diseños tratan de cumplir con la función de combinar muebles y agricultura en un mismo espacio, y de construir viviendas en los árboles. Para sus estructuras, estudian los materiales naturales a nivel celular para crear arquitectura y mobiliario lo cual es saludable con las personas y la naturaleza.

Entre los proyectos actuales se encuentra el Fab Tree Hab Living House, una casa hecha completamente de plantas y otra estructura en forma de esfera para el cultivo de alimentos, llamado La granja urbana Pod (The Urban Farm Pod); y un conjunto de muebles hechos de hongos.

La casa hecha con plantas

En el caso de Fab Tree Hab Living House, es una casa que se encuentra estructurada en un árbol, por lo tanto es necesario esperar el crecimiento de este, pero una vez terminado asegura un centenar de años de vivienda. “Así puede crecer un pueblo entero para miles de familias que están dentro del metabolismo de la tierra. Es 100% vivo y parte del ecosistema. Es una nueva forma de pensar acerca de la estructura”, comenta el cofundador del programa, Mitchell Joachim.

Esta casa consiste en tejer las ramas de los árboles, para formar arcos de celosía (estructura reticular de barras rectas interconectadas en nodos formando triángulos planoso pirámides tridimensionales. En muchos países se les conoce como armaduras o reticulados), continua para las paredes y el techo. Asimismo, cuenta con andamios prefabricados, arcilla y paja que aíslan y bloquean la humedad. Y al final se aplica una capa de arcilla suave para proporcionar confort y estética.

La esfera para cultivar y pasar un tiempo libre

Por otra parte, la Granja Urbana Pod es un mueble esférico que tiene compartimientos para sembrar, funciona como un mueble de descanso y purificador de aire. Lo recomendable es instalarlo en un lugar con zonas verdes; además, funciona con un sistema de riego totalmente operable.

La granja establece una dirección para intercambios biológicos sanos, tanto para habitantes como para contribuir a los sistemas ecológicos. Patricia Díaz, ingeniera civil especializada en Patología de la construcción, comenta que este tipo de construcciones en un lugar como Bogotá sería un poco complicado, sin embargo, en un espacio rural sería un buen incentivo y una buena solución”.