Desde el 2012 se ha ido duplicando el número de estudios sobre construcción sostenible en sectores de arquitectura, ingeniería y empresas constructoras que afirman implementar esta tendencia en sus obras.

Aún así, es importante saber distingir si un proyecto es o no sostenible. Para ello, los materiales juegan un papel muy importante a la hora de diseñar y construir los edificios sostenibles. Por eso, al momento de elegirlos es necesario tener en cuenta el análisis del ciclo de vida que va a tener la construcción y su complejidad técnica.

Gracias a la importancia que ha ido tomando con el tiempo la sostenibilidad y su colaboración al cuidado con el medio ambiente , expertos nacionales del sector han debatido sobre esta temática y han sacado como conclusión que las construcciones deben velar por el ahorro energético y de los recursos hídricos sin descuidar el confort de las viviendas. Consideran que los dos aspectos no deben de ir separados porque se complementan y hacen que el estilo funcione en el mercado.

Esta temática se volvió muy importante en la industria poque los edificios generan impactos ambientales derivados de sus aspectos a lo largo de todas las etapas de su ciclo de vida. Desde la extracción de las materias primas de los materiales que constituyen el edificio, pasando por el transporte de estas, el uso y mantenimiento del edificio construído y la demolición y gestión de los residuos producidos. Todo ello marca una influencia negativa en el medio ambiente.

Ante ello, la aplicación de esta filosofía se volvió indispensable. Entonces, se está desarrollando un enfoque del ciclo de vida del edificio que permite identificar desde la fase de diseño soluciones constructivas que minimicen los impactos ambientales en cada una de las etapas de vida de una edificación.

Información tomada de: Construnario