Una de las alternativas que tienen los constructores a la hora de proteger su infraestructura es utilizar mantas de concreto. Esta nueva tecnología es implementada con el propósito de construir módulos habitacionales pero puede ser empleada para otro tipo de construcciones.

Las mantas de concreto consisten en un tejido impregnado con cemento que se endurece cuando entra en contacto con agua y, debido a sus propiedades, no requiere un equipo de mezclado.

Para el uso de este material se debe agregar agua y después de un tiempo estimado empieza a endurecerse.  Cuando está totalmente seco forma una capa de concreto delgada, impermeable y resistente al fuego.

Gracias a una capa tridimensional de fibras, concreto seco y una lámina de PVC, este material garantiza la impermeabilidad. Las fibras que contiene en la superficie son higroscópicas, permitiendo la hidratación del cemento.

El refuerzo de fibras previene el agrietamiento de las estructuras, evitando que deban hacerse reprocesos en las edificaciones y se generen costos adicionales en las obras.

Los constructores pueden encontrar mantas de concreto en rollos de 1,1 metros de ancho y con espesores de 5,8 y 13 milímetros.