Ahora los compradores jóvenes no se conforman con una vivienda pequeña, ubicada en la ciudad, que ofrezca lo que la vida en este lugar brinda. Ahora, también desean elementos clave que solo pueden encontrar en las zonas campestres, por ejemplo más espacio.

Por lo tanto, los “Millenials” quieren lo mejor de ambos mundos, mayor capacidad y proximidad a una comunidad transitable con la recreación, senderos y tiendas cercanas. Así, las constructoras se ven en la obligación de formar nuevas ideas para satisfacer las necesidades de los clientes.

Fascinación por las municipios cercanos a la ciudad

Debido al requerimiento de espacios amplios y cercanos a la ciudad, las personas tuvieron la necesidad de buscar vivienda en las zonas aledañas, sin alejarse de sus labores diarias.

En Bogotá por ejemplo, la expansión a municipios circunvecinos, se vio aumentada por la poca oferta que se tenía de vivienda en la ciudad. Por lo tanto, las constructoras decidieron abordar estos lugares con proyectos y propuestas innovadoras.

Según Luis Aurelio Díaz, gerente general del Grupo Oikos, “actualmente hay proyectos interesantes que ofrecen este tipo de combinación, que pueden no estar dentro de la ciudad, pero están lo suficientemente cerca. Por ejemplo Cajicá o demás zonas aledañas, en donde se logra tener vía campestre con la cercanía a grandes ciudades para quienes lo desean”.

Por su parte Fernando Marín, presidente de Constructora Grama, afirma que lo primero la empresa realiza es un estudio sobre el mejor lugar para construir y sobre la capacidad de compra de los clientes.  “Trabajamos mucho para tener la capacidad de hacer proyectos donde exista una potencial efectivo de compra y le agregamos la mayor cantidad de ingredientes para poder satisfacer a nuestros clientes”.

El precio es un factor clave

Vivir a las afueras de la ciudad, es el deseo de algunas personas, sin embargo, también es la respuesta para quienes prefieren lugares económicos y que a su vez se acomoden a su necesidades, sin embargo, esto puede volverse un dolor de cabeza pues la lejanía, puede verse afectada por la infraestructura vial con la que cuenta el país.

“En los municipios cercanos a la ciudad, el metro cuadrado es más barato que en la ciudad, por lo tanto se pueden vender a un precio llamativo para quienes desean ahorrar. A veces la persona sacrifica distancias por ahorrar en su presupuesto, concluye Marín.