*Por: Alejandro Callejas, gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca.

Finaliza un año que llevó al límite a la sociedad entera y en especial al sector productivo, que tuvo que hacer su mayor esfuerzo para que no se diera un desplome más grave de la economía así garantizar el sustento de miles de familias. El sector edificador demostró su liderazgo para responder a la crisis y para reactivarse de manera responsable. El reto ahora es lograr en 2021 que el trabajo articulado con el sector público le permita a la actividad aportar todo el potencial para generar la vivienda, el empleo y el desarrollo económico.

Hace un año atrás esta página editorial se tituló “2020: un año de construcción colectiva”. Así lo visualizamos, pero nunca imaginamos que una pandemia pondría a prueba la solidez de nuestro sector, prueba que hoy podemos decir con orgullo hemos superado ampliamente, y estamos cerrando uno de los años más difíciles para el Gremio en sus 62 años de existencia.   Entonces proyectábamos la venta de 28 mil unidades de vivienda en Bogotá y más de 29 mil en Cundinamarca. Hoy podemos celebrar que, a pesar del impacto del aislamiento por el Covid-19, cerraremos el año superando las 38 mil y 28 mil unidades comercializadas respectivamente. 

Cifras que son solo una muestra de la capacidad que tiene nuestro gremio para adaptarse y responder a las dificultades, sino que además nos comprometen aún más para sacar lo mejor de esta actividad por el bienestar de nuestra región. 

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El panorama reactivador que nos espera para el próximo año pone a la construcción de edificaciones como un eje fundamental del desarrollo económico y social.
 Alrededor de 170 mil empleos directos generados este año y más de 11 billones de pesos en inversión de los hogares pueden ser multiplicados si se da el impulso necesario a los proyectos estratégicos y a los planes parciales que hoy, en el momento cuando debería estarse acelerando su implementación, están paralizados e incluso a punto de caer en un limbo confuso por cuenta de decisiones política carentes de sustento técnico.   Pese a estas decisiones, que esperamos no sean permanentes, como sector seguimos optimistas y comprometidos en seguir haciendo bien la tarea, para desde la formalidad continuar con la generación de vivienda, oportunidades de empleo, desarrollo económico y social y brindando bienestar a los ciudadanos. 

Seguiremos insistiendo para que los diferentes sectores reconozcan este potencial en nuestra actividad y se detonen los proyectos que estamos seguros representan el bienestar que la sociedad necesita en estos momentos.   2020 pasará a la historia por ser el año en que el mundo paralizó su actividad, pero también en el que nuestras empresas demostraron la capacidad de solidaridad, adaptación y trabajo en equipo que tiene. 

No en vano los gobiernos locales y regionales reconocieron en la actividad edificadora su capacidad para atender la coyuntura, siendo uno de los primeros sectores en reactivarse y mantenerse en pie de manera responsable.   Nuestros esfuerzos no solo están enfocados en la reactivación, también en el trabajo incansable para lograr actualizar las normas de ordenamiento territorial y en la apuesta de lograr la seguridad jurídica con la que merece trabajar un sector que tanto beneficio le aporta a la sociedad. 

En este año, por ejemplo, en medio de la pandemia logramos hacer un trabajo muy importante en temas como avanzar en la creación de los pliegos tipo para la contratación pública, por primera vez realizamos un curso de actualización legal que fue muy buen recibido por las empresas afiliadas y con gran compromiso y satisfacción creamos el programa Mujeres que Construyen. Todo, pensando en aportar a la competitividad y el bienestar del sector y los trabajadores. 

Información proporcionada por Camacol Bogotá y Cundinamarca.