edificaciones

Foto: Juliana Lopera

Banco de la República en su primer informe del año al Congreso, manifiesta que para el caso de la inversión en obras civiles y la construcción de edificaciones, prevé un mayor dinamismo en el presente año, permitiendo lograr un crecimiento para 2013 similar al del año anterior, que estaría alrededor del 4,0%.

 

El Informe enmarca el análisis del desempeño de la economía colombiana en el contexto de la economía mundial. Al respecto, señala que durante el año anterior la economía global continuó afectada por el lento crecimiento de las economías desarrolladas, lo cual indujo una nueva desaceleración en la actividad económica mundial, cuyo crecimiento en 2012 fue de 3.2% inferior al 3.9% obtenido en 2011, según estimaciones FMI.

 

En un ambiente económico internacional débil e incierto, el Informe destaca que la economía colombiana alcanzó en 2012 una tasa de crecimiento de 4,0%. Este resultado significó una desaceleración frente al 6,6% obtenido en 2011 e igualmente fue inferior al pronóstico de crecimiento de 5% que tenía el Banco de la República.

 

El Informe profundiza en las razones que explican este menor desempeño. Dentro de ellas destaca el debilitamiento de la demanda mundial, con sus consecuencias de interrupción en la mejoría de los términos de intercambio, reducción de los volúmenes de exportación y pérdida de confianza de los agentes económicos. Igualmente anota que se produjo un efecto rezagado de la política monetaria, la cual había considerado prudente incrementar la tasa de interés de 3% en febrero de 2011 a 5.25% en febrero de 2012, al haber juzgado como insostenibles la rápida expansión del gasto y del endeudamiento privado que se venía produciendo en 2011.

 

Participación del sector construcción

En su análisis sobre el comportamiento de la economía, el Informe registra el desempeño tan diferente que se produjo entre el primero y el segundo semestres de 2012. Al respecto, subraya que durante la primera mitad del año la economía colombiana se mantuvo en línea con el pronóstico, al alcanzar crecimientos del PIB de 5,3% y de 5,0% en el primer y segundo trimestres respectivamente. La demanda interna (tanto en sus componentes de consumo como de inversión) fue el principal soporte de la actividad durante este período, mientras que la demanda externa se fue debilitando paulatinamente ante la desaceleración de la economía mundial.

 

En contraste, la actividad económica durante el segundo semestre de 2012 mostró una marcada desaceleración, con tasas de crecimiento para el tercer y cuarto trimestres de 2,7% y 3,1%, respectivamente. Los factores que explicaron esta desaceleración se concentraron en el bajo dinamismo de la formación bruta de capital y en el menor aumento de las exportaciones netas, que ya venía observándose en el primer semestre.

 

El bajo crecimiento de la formación bruta de capital obedeció principalmente a la contracción del rubro de equipo de transporte, en tanto que construcción y edificaciones y obras civiles mostraron desempeños inestables entre el tercer y cuarto trimestres. Durante este período la industria manufacturera mantuvo su tendencia decreciente, mientras que los sectores de agricultura, comercio y transporte exhibieron crecimientos moderados. A esto se sumó el menor desempeño de la minería debido a problemas de orden público y dificultades de transporte, que afectaron la producción de carbón y petróleo.