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Foto: Juliana Lopera

 

Según lo manifestó la gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca Martha Moreno, de aprobarse el proyecto de modificación excepcional del POT no solo se pierde suelo para reducir el déficit de vivienda, sino que también se deja tener la posibilidad de desarrollar cerca de más de 54 millones de metros cuadrados, lo cual se traduce en una disminución del aporte de empleo de la construcción a la ciudad.

 

En el actual documento radicado en el Concejo de la capital se abre la posibilidad para que 119 planes parciales que se encuentran en proceso de delimitación o formulación queden paralizados y por lo tanto tengan que reiniciar el proceso que lleva más de 7 años, expresó Moreno, quien añadió que de estos planes parciales 99 se encuentran en desarrollo y 20 son de renovación urbana.

 

La situación afecta directamente al empleo, debido a que la ciudad perdió en el primer trimestre del año 74.378 puestos de trabajo en el sector constructor; según análisis de Camacol B&C, si el potencial edificador de los planes parciales se realizara, en 10 años se garantizaría la ocupación de 62.000 puestos de trabajo directos y permanentes cada año.

 

La administración ha tenido paralizadas innecesariamente 3.619 hectáreas por la falta de articulación entre la propuesta de modificación y los proyectos que están en curso. Con esto lo que se evidencia es que Bogotá no ha tenido una institucionalidad frente a este tema y que con la propuesta se desdibujan los lineamientos de ciudad, aseguró la dirigente gremial.

 

Moreno reiteró lo que ha dicho en diferentes escenarios sobre la posibilidad de satisfacer la demanda adecuadamente habilitando el suelo existente, pues para eso están los Planes Parciales de Desarrollo y el Plan Zonal del Norte (POZ Norte), adicional dijo que se podrían habilitar los bordes de la ciudad para el desarrollo, algo que la propuesta del POT deja completamente descartado.

 

Al respecto opinó, se ha confundido a la ciudadanía diciéndole que no se puede usar suelo de expansión. La presencia de los riesgos no debe ser limitante, sino un desafío ante el desarrollo.