La séptima versión del Premio Sika Colombia 2020 entró a la recta final. Para este año se inscribieron 375 estudiantes, y al cierre de la convocatoria se recibieron proyectos de 17 universidades del país, los cuales se encuentran participando en el concurso, que busca vincular la academia con la industria de la construcción.

“este es el escenario ideal para que los estudiantes de ingeniería civil y arquitectura lleven sus conocimientos teóricos a la práctica”.

Ing. Lina María Gaviria, líder del Premio Sika Colombia 2020.

En esta séptima versión, el Premio Sika escogió la simulación de una Planta de tratamiento de agua residual (PTAR), una estructura que actualmente es necesaria en todas las regiones de Colombia, por su impacto en el cuidado del planeta, ya que permite disminuir la contaminación de los ríos, lagos y lagunas.

El Premio Sika, ha logrado hasta la fecha la participación de más de 1.850 jóvenes en todas las regiones del país. Aunque la cifra de inscritos este año superó los 300 registros, sólo 68 jóvenes, agrupados o de manera individual, lograron ingresar al reto con proyectos de alta calidad, el pasado 13 de marzo fecha límite de entrega.

Desde entonces, un jurado calificador compuesto por cinco profesionales especializados, con reconocidas trayectorias en el país, han venido evaluando las propuestas. En su opinión, “en un gran porcentaje de los participantes se encontró un buen nivel de investigación, especialmente en la argumentación de los conceptos técnicos, los cuales nos muestran una manera diferente de expresar su respuesta haciendo más ilustrativa su presentación”. La premiación de estos proyectos se realizará el jueves 4 de junio de manera virtual. El primer lugar será merecedor de 13 millones de pesos; el segundo lugar recibirá cuatro millones de pesos y el tercero, tres millones de pesos.

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Desafíos pedagógicos de cara a la realidad

Según el más reciente Estudio Sectorial de Servicios Públicos Domiciliarios de Acueducto y Alcantarillado de la Superintendencia de Servicios Públicos, solo el 48% de los municipios del país (541 de 1.222) cuentan con una Planta de tratamiento de agua residual (PTAR).

Por departamentos, Cundinamarca tiene la mayor cantidad de plantas, con un total de 137; seguido de Antioquia, 90; Boyacá, 39; Cauca, 37 y Tolima, con 36. Las principales necesidades se concentran en Amazonas, que no tiene ninguna; Vichada y Guainía, que poseen dos cada uno.

En el mismo sentido, en un informe publicado en 2018, el Fondo de Naciones Unidas (UNICEF) se ratificó que en Colombia solo se trata el 10% de las aguas residuales, a pesar de contar con una capacidad instalada del 20%.

En el ámbito internacional, otros estudios confirman que, en los países en vía de desarrollo como Colombia no se trata el 90% de las aguas residuales, mientras que, en naciones con altos niveles de desarrollo como Suiza, el 95% de la población que vive alrededor del lago de Ginebra está conectada a una Planta de tratamiento de agua residual (PTAR).

Todo lo anterior demuestra que hay un gran trabajo por hacer y ejercicios pedagógicos como el caso simulado de este año, que permiten que estudiantes no sólo se interesen por estas realidades, sino también que puedan desarrollar habilidades técnicas y de trabajo en equipo, al mismo tiempo que aplican conocimientos adquiridos a lo largo de sus carreras.

De acuerdo con expertos, el objetivo de este tipo de plantas es limpiar el agua residual de la industria que llega a los ríos, lagos, lagunas, mares y océanos, para disminuir su contaminación. Entre sus beneficios está el impacto a la agricultura y a los procesos industriales, pues ayuda al saneamiento del agua potable para el consumo humano, disminuye el control de plagas, entre otros.

Las Plantas de tratamiento de aguas residuales (PTARS) pueden incrementar el rendimiento en la agricultura y la acuicultura, pues permiten reutilizar el agua para usos agropecuarios en zonas áridas y o semiáridas; en el riego de jardines, zonas verdes urbanas y parques, y en la recuperación de áreas desiertas que están en peligro de desertificación, mediante riego y fertilización.

Todos estos beneficios y oportunidades de contribución social hacen parte de las grandes motivaciones que tenemos en Sika para seguir pensando en soluciones de alta calidad a escenarios reales que contribuyan al crecimiento de su carrera y, a través del Premio Sika, descubrir nuevos talentos en capacidad de responder a estos retos y muchos más.

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