Ipiac Nery una empresa europea líder desde hace 160 años en la elaboración de maquinaria para producir ladrillo de manera tecnificada, hace presencia en Colombia apoyando a los empresarios del ladrillo en diferentes regiones de nuestro país, para que su trabajo sea medioambientalmente sostenible, tema de gran importancia debido a las condiciones de producción artesanales que aún subsisten.

Una de sus plantas está ubicada en Torres Novas, a una hora de Lisboa en Portugal. Desde 1855, la empresa ha estado allí y ha sido la escuela mecánica de toda la región centro de Portugal, allí se han formado en su experiencia profesional ingenieros y mecánicos.

Hablamos con su Vicepresidente Alberto Putin quien compartió con En Obra la siguiente entrevista.

E.O: ¿Cuál es la apuesta de Ipiac Nery a nivel empresarial?

A.P: Ipiac Nery desarrolla todo el proceso de la cadena productiva que va desde la fundición, el moldeo, la sección de mecanizado y también en toda la cadena de composición de una fábrica de ladrillos. Nuestra apuesta
empresarial está dirigida a entregar al cliente la planta completa llave en mano, hacemos todo desde las pruebas básicas de las arcillas hasta la planta funcionando integralmente. Asesoramos a los clientes de tal forma que los acompañamos en la preparación de tierras, línea de moldeo, secado, hornos, automatismos de carga. Nuestro trabajo es producir todo lo que necesitan, hay empresas que comercializan partes y se dedican a ello, nosotros lo hacemos todo porque es la manera de garantizar al cliente respuestas rápidas y concretas.

E.O: ¿Cuál es el valor agregado que ustedes entregan al cliente?

A.P: Lo fundamental aquí y por lo que nosotros nos hemos esforzado es en tener la cadena completa, creemos que el ladrillero se tiene que ocupar de hacer ladrillos y tiene que tener un único interlocutor que es quien le resuelve los problemas técnicos para que el fabrique, esa es nuestra visión. Al llevar 160 años hemos tocado muchos mercados a lo largo de nuestra vida y hemos visto cuales son los problemas y estos son los mismos en cualquier lugar del mundo; son problemas de mano de obra, problemas energéticos, problemas de calidad y de materia prima y esos problemas se pueden superar si se tiene a alguien que los entienda en conjunto, nosotros queremos ayudarles y asesorarles en todos su problemas, de hecho hemos recibido un grupo de ladrilleros que vinieron de Colombia a conocer nuestras instalaciones para darles garantía que sabemos lo que hacemos y brindamos respaldo real.

E.O: ¿En qué lugares de Colombia están ustedes trabajando?

A.P: En este momento estamos trabajando con varias empresas ladrilleras, asesorándolos en el montaje, en mejorar sus fábricas y robotizando sus empresas en ciudades como Bogotá, Tunja, Paipa, Cúcuta, Ocaña y Cartago.

E.O: ¿De qué orden de inversión estamos hablando?

A.P: Podemos hablar de una inversión de 200 mil dólares en robotización de alguna línea de producción hasta de un millón o millón y medio de euros en construcción de un horno túnel, son inversiones importantes pero con un retorno rápido entre dos y dos años y medio aproximadamente.

Cuando nosotros entregamos los equipos nuestros ingenieros se desplazan al lugar para montarlos, ponerlos en marcha y capacitar al personal local para que ellos sepan cómo actuar en caso de algún problema. Además, nosotros procuramos, cuando los mercados justifican para ello, tener asistencia técnica local y tener piezas de repuestos locales. Te pongo un ejemplo. Hemos vendido unas máquinas al mercado colombiano, entre ellas una extrusora, hemos creado un stock permanente de piezas en Bogotá para que el cliente colombiano no tenga que pedírselas a España o a Portugal, no, se las pide a nuestra gente en Bogotá por lo tanto la respuesta va a ser casi que inmediata, eso es fundamental y ojala el mercado nos siga solicitando y que eso nos obligue a nosotros tener más estructura en el mercado colombiano y por qué no mañana poder llegar incluso a fabricar algunos componentes en Colombia. Nada me haría más feliz que poderlo hacer allí, hace 40 años nosotros entramos en el mercado en Brasil y nos aceptó tan bien que a los pocos años tuvimos que abrir una fábrica en Brasil.

E.O: ¿Ustedes están en capacidad de crear la maquinaria de acuerdo con las necesidades del cliente?

A.P: Sí, nosotros trabajamos especialmente la adaptación al cliente, no producimos plantas estándar, hacemos trajes a medida, nos adaptamos a lo que las necesidades del cliente nos solicite. Le pongo un ejemplo colombiano,  Cúcuta tiene un mercado especial no es el mercado masivo del ladrillo y tal, Cúcuta solicita un producto de nicho, nosotros con los industriales cucuteños estamos desarrollando proyectos específicos y únicos para su mercado, equipos específicos para ellos, no se pueden duplicar para otros mercados, esa es una de nuestras funciones.

Nuestra visión es que en estos momentos entre las 120 a 140 ladrilleras que existen en el mercado colombiano en los próximos 5 a 10 años va a ver un aumento de producción de muchas de ellas y una reducción en el número de jugadores en el mercado, los industriales que en estos momentos den el paso serán los que en el futuro se mantengan, tienen que dar el paso desde el punto de vista tecnológico, de reducción de combustibles, de costos energéticos y de mano de obra porque esos son los que van a sobrevivir al mercado, el que no dé ese paso morirá porque lo hemos visto a lo largo de nuestra experiencia en los diferentes países.

De esta manera algunos empresarios del ladrillo colombiano han iniciado el proceso de tecnificación de sus plantas conscientes de la importancia que tiene la producción limpia y sostenible que al final les dará grandes réditos tanto económicos como mediambientales.