Según la última encuesta realizada por el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones, hasta el 2018 existían 122 mil teletrabajadores en Colombia, siendo Bogotá la ciudad que concentra el mayor número con 63.995, seguido de Medellín con 29.751, Cali con 13.379, Bucaramanga con 4.827 y Barranquilla con 4.827.

Sin embargo, en la última semana dos hechos concretos han puesto de nuevo en la agenda nacional la necesidad de implementar metodologías de teletrabajo en todas las empresas, pues tanto el coronavirus, como la emergencia ambiental declarada en varias ciudades del país, hace evidente que aún varios sectores empresariales requieren plantear serias acciones al respecto.

Según Luis Fernando Torres, arquitecto de plataformas de SONDA Colombia, empresa de servicios de tecnología (IT), “el teletrabajo, aunque ha venido creciendo y evolucionando en nuestro país, no ha sido prioridad en las organizaciones, debido a un factor determinante: la confianza. En este sentido, es necesario generar conocimiento y dar una consultoría adecuada para determinar la mejor manera de implementar el concepto de Smart Working”.

Smart Working es la evolución del teletrabajo llevando las prácticas de esta metodología a la confianza que los usuarios tienen hoy día en las aplicaciones móviles o los nuevos servicios de streaming, es decir en generar seguridad tanto a los colaboradores como a las empresas de que sus resultados se mantendrán óptimos aun cuando no están en la oficina.

Torres asegura que, a partir de lo anunciado por el Ministerio de Trabajo, donde pide a las empresas autorizar teletrabajo para evitar el contagio de coronavirus, varias empresas iniciarán a implementarlo, sin embargo, no todas están lo suficientemente preparadas, por lo que se deben tener en cuenta los siguientes aspectos para poner en práctica:

  • Confianza y cultura: se debe evaluar la certeza que tienen tanto el jefe como el colaborador en la realización de las tareas asignadas y la autonomía de los mismos. Esto va atado a la cultura de la organización en la que se prioriza el alcance de resultados y cumplimiento de indicadores.
  • Perfilamiento de los colaboradores: se deben evaluar varios factores como; roles y responsabilidades, espacios de trabajo, necesidades de comunicación y acceso a los sistemas de información.
  • Espacios y recursos: optimización de los recursos físicos y herramientas que van a usarse, flexibilizando el acceso a información en cualquier lugar.
  • Tecnologías de la información: instrumentos en los que se puedan apoyar cada una de las tareas que se requieran hacer para cumplir con los objetivos de la empresa y que permitan hacer seguimiento de la efectividad del teletrabajo, como los softwares de medición de resultados, perfilamiento de colaboradores y seguridad de la información. Así como el acceso a recursos modernos de tecnología como, servicios de nube que se pagan por uso y pueden apalancar un costo-beneficio eficiente.
  • Ciberseguridad: aseguramiento de información sensible y confidencial de las compañías en cualquiera de los dispositivos finales (celulares, tabletas, computadores) que puedan manejar los colaboradores.
  • Seguridad laboral y legalidad: contemplar los posibles escenarios de riesgo que tendrán los colaboradores adoptando las normativas vigentes y medidas que actualmente están alineadas a los espacios de trabajo fijos.

Además, el experto concluye mencionando que “luego de que pasen estas coyunturas las compañías tendrán la inquietud de evaluar que tan efectiva fue la implementación del teletrabajo. Por lo tanto, es importante estar preparados desde los dos frentes metodológico y tecnológico, promoviendo la gestión del cambio, que al final se traduce en un impulso de la confianza”.