La implementación de buenas prácticas en el diseño, instalación, mantenimiento, operación y validación de los sistemas de climatización es factor esencial para preservar la salud, seguridad y confort de las personas.

En respuesta a la necesidad de retomar las actividades profesionales y laborales en diferentes sectores y la reapertura de edificios comerciales e institucionales, CIDARE (Centro de Investigación y Desarrollo en Acondicionamiento de Aire y Refrigeración) presentó algunas recomendaciones para operar los sistemas de climatización, partiendo de la premisa que espacios no climatizados adecuadamente pueden provocar estrés térmico en las personas y generar un debilitamiento de su sistema inmune, creando un escenario propicio para contraer infecciones provenientes de virus y/o bacterias.

La transmisión del COVID-19 se da principalmente por contacto cercano entre personas o por contacto con superficies contaminadas. Sin embargo, la transmisión del virus por el aire es lo suficientemente probable para que se deban tomar medidas preventivas, con el objetivo de reducir el riesgo de contagio a través de los sistemas de climatización, entendiendo que estos no son el mecanismo primario de transmisión.

En ese sentido, la implementación de buenas prácticas en los sistemas de climatización tales como las sugeridas por el Comité de Calidad de Aire Interior de ACAIRE, minimiza el riesgo de propagación de COVID-19 por vía aerotransportada.

A continuación las recomendaciones técnicas mínimas generales:

1. Aumentar la ventilación con aire exterior para incrementar la capacidad de dilución de contaminantes en el área climatizada.

Se sugiere tomar como referencia la instrucción técnica IT 1.1.4.2.3 “caudal mínimo del aire exterior de ventilación” del RITE (Propuesta de Reglamento Técnico de Sistemas e Instalaciones Térmicas, versión ajustada para Colombia): 7,5 CFM por persona en el área climatizada. Para el caso concreto de edificios de oficinas, escuelas, locales comerciales, etc.

2. Mejorar la filtración a MERV-13 o al más alto nivel de eficiencia posible, y asegurar que los filtros estén instalados adecuadamente para evitar que el aire no sea filtrado.

La diferencia en la caída de presión generada por el cambio de eficiencia es pequeña y generalmente el sistema podrá manejarla.

Sin embargo, es necesario validar con el diseño y características de los equipos. En caso de contar con filtración MERV 13 o superior y que no sea posible medir la vida útil del filtro, se recomienda reemplazarlo por uno nuevo.

3. Proporcionar aire exterior todos los días, durante una hora antes y una hora después de la ocupación de los edificios.

4. Deshabilitar el sistema de control de toma de aire exterior por demanda y ajustarlo manualmente para que el sistema de climatización cuente siempre con un 50% de aire exterior mínimo.

5. Mantener el rango de temperatura del área climatizada entre 21º y 25º Celsius y la humedad relativa entre el 40% y 60%. Además, monitorear la humedad y evitar al máximo estar por debajo del 40% de humedad relativa.

6. Optimizar los patrones de flujo de aire de tal manera que se obtenga una distribución de aire más efectiva en las áreas climatizadas.

Recomendaciones técnicas mínimas complementarias:

1. Considerar la instalación de unidades portátiles de recirculación (equipos autónomos) de aire con filtros HEPA teniendo en cuenta los caudales de aire mínimos a recircularse en el área climatizada, con el fin de determinar la capacidad y número de unidades necesarias.

2. Considerar la implementación de tecnologías alternativas para la desinfección de superficies como por ejemplo luces ultravioleta, tecnologías activas de desinfección de aire u otras tecnologías que cuenten con soportes científicos de efectividad.

La implementación de estos dispositivos requiere de una evaluación cuidadosa para cada aplicación y debe acudirse idealmente a la evaluación de un experto en desinfección de ambientes o en su defecto un asesor en climatización con experiencia validada en calidad de aire interior ya que una inadecuada selección de estas tecnologías puede poner en riesgo la salud de las personas.

3. Desinfectar los serpentines de enfriamiento y/o calefacción y en general, todo el equipo de climatización con productos químicos certificados, de acción prolongada de ser posible.

4. Realizar limpieza y sanitización del sistema de conductos, y de elementos de distribución de aire como difusores y rejillas.

5. Se recomienda realizar periódicamente limpieza, desinfección e higienización del ambiente y superficies del área climatizada con tecnologías de micro difusión, con el fin de minimizar la concentración de contaminantes que puedan llegar a recircularse.

6. Identificar posibles fuentes externas de contaminación que puedan generar un impacto en la edificación evaluada; por ejemplo, sistemas de extracción de baños, cocinas, cuartos de residuos u otras fuentes de edificios o locales vecinos.

7. Implementar sistemas de extracción y/o ventilación localizados donde existan fuentes de contaminantes que puedan impactar negativamente la calidad de aire interior.

8. Realizar validación de la calidad de aire interior en las diferentes áreas climatizadas de la edificación con herramientas de medición y monitoreo.

9. Actualizar el programa de mantenimiento preventivo de los sistemas de climatización. En caso de no existir, se deberá implementar uno con las nuevas recomendaciones. Ajustar la periodicidad de acuerdo a la operación y validación de las áreas.

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