La construcción del túnel de La Línea, para mejorar la seguridad vial y el nivel de servicio de los más de 6.000 vehículos que diariamente transitan el corredor vial Cajamarca-Calarcá, incluyendo su excavación, soporte, revestimiento, pavimento e instalación de equipos electromecánicos tuvo una duración de 4.069 días. Esto significa que cada día se construyeron aproximadamente 2,13 metros, en promedio, un indicador internacional notable para este tipo de megaproyectos.

Desde el punto de vista financiero la inversión total del túnel, incluidos sus equipos electromecánicos, alcanzó la cifra de 315 millones de dólares, es decir,  una ejecución de 36.400 dólares por metro lineal, costo que se encuentra en el rango de este tipo de megaproyectos de obra subterránea.

Sin embargo, un proyecto de tal magnitud debió afrontar grandes retos. “El primero de ellos fue técnico”, explicó el Director General del INVÍAS, Juan Esteban Gil Chavarría, “pues en ese momento la ingeniería colombiana debió lidiar con aguas subterráneas, grandes capas de ceniza volcánica y ocho fallas geológicas –a lo largo de 3,2 kilómetros de los 8,65 km de longitud del túnel– que debieron tratar y estabilizar”.

Entre las ocho fallas que se trataron estaba la de La Soledad, catalogada por expertos internacionales como la segunda falla de mayor complejidad geológica y técnica en la construcción de túneles en el mundo, estabilizada definitivamente en 2019.

El segundo gran reto estuvo relacionado con la desfinanciación de las obras durante 2 años (entre 2016 y 2018). Y es que al inicio del gobierno del Presidente Iván Duque Márquez, el túnel de La Línea no contaba con recursos para su terminación, su ejecución rondaba el 56% y las obras estaban abandonadas.

El ingeniero Gil Chavarría destacó que con el propósito de realizar un seguimento exhaustivo a la ejecución contractual y garantizar las condiciones técnicas y de seguridad que requieren este tipo de obras, el Instituto implementó una gerencia especializada del proyecto.

Así, en dos años de gestión, con la tenacidad y perseverancia de valientes trabajadores, el Gobierno nacional no solo finalizó las obras civiles del túnel el pasado 8 de febrero, sino que completó el 44% de los trabajos pendientes, con lo cual está ad portas de entregar un túnel moderno de 8,65 km de largo, 12,5 m de ancho y 3 carriles (2 de operación y 1 de emergencia), dotado con tecnología de vanguardia para su operación y seguridad, que impactará positivamente en el desarrollo turístico y comercial del Eje Cafetero y en la conectividad y la equidad del país, lo que lo convierte en el túnel de los colombianos.

Antecedentes del proyecto

Más de 6.000 personas, once años de trabajo y una inversión de 1 billón de pesoshan hecho posible la obra de infraestructura más importante en la historia de Colombia: la construcción del túnel de La Línea, una obra que conecta al puerto de Buenaventura con el centro del país y con la cual la nación viene soñando durante más de un siglo.

El proyecto habría podido quedar en solo un deseo de no ser por la decisión del Gobierno nacional de emprender la excavación del túnel piloto en enero de 2005, que implicó la perforación de 200.000 m3 de roca y requirió de maquinaria especializada debido a las características especiales de la cordillera central, así como de la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales con capacidad para tratar 200 litros por segundo. Esta decisión fue determinante, pues no solo dio luces sobre la viabillidad del mismo, sino que se convirtió en el mejor estudio para conocer las características geológicas, geotécnicas e hidrogeológicas de la cordillera central de Los Andes, entre los departamentos de Tolima y Quindío.

Finalizada la excavación del túnel piloto en 2008, en agosto de 2009 comenzaron los trabajos del túnel principal –que para entonces contaba con los estudios requeridos–, a 2.400 metros sobre el nivel del mar y a 900 metros de profundidad bajo el alto de La Línea.

El trabajo fue emprendido por ingeniería netamente colombiana, con más de 6.000 personas entre quienes se encontraban ingenieros civiles, ambientales topográficos, mecánicos, eléctricos y de sistemas. Para llevarlo a cabo se requirió retirar 1.000.000 de m3 de roca, lo cual permitió abrir un boquete para el ingreso del túnel similar al de un apartamento de 100 m2 y emplear 40.000 toneladas de acero para soportar su estructura, que una vez construida fue recubierta con 450.000 m3 de concreto.

Como lo explicó la Ministra de Transporte, Ángela María Orozco Gómez “el túnel de La Línea es el proyecto que ha tenido la mayor cantidad de estudios en etapa de estructuración en la historia del país, porque contaba con diseños definitivos en fase 3, estudios de diseños y geofísica adicionales a los exigidos por la normatividad e incluso con la licencia ambiental antes de su licitación, lo que demuestra la seriedad y el compromiso del Gobierno con el proyecto y la tenacidad de los héroes que sacaron adelante las obras”.