Esta obra se convierte en el túnel carretero más largo de América Latina y en la obra más representativa de la ingeniería colombiana.

El viernes 4 de septiembre, el Presidente Iván Duque Márquez puso en operación el Túnel de la Línea, una de las obras de infraestructura más importantes para la competitividad del país.

El nuevo Túnel de la Línea, que conecta los municipios de Calarcá (Quindío) y Cajamarca (Tolima) contó con una inversión superior a $1 billón. Además cuenta con una longitud de 8,65 kilómetros que atraviesan la compleja Cordillera Central.

Para lograr este objetivo, el Instituto Nacional de Vías (Invías), entidad adscrita al Ministerio de Transporte, desarrolló un minucioso y disciplinado plan estructurado por fases para determinar las obras a ejecutar y dio como resultado una doble calzada de 30 kilómetros, con 31 viaductos, 25 túneles y 3 intercambiadores viales para atravesar la Cordillera Central.

En 1902, el ingeniero Luciano Battle sembró la semilla del Túnel de La Línea. La idea surgió luego de una travesía por el río La Vieja, el paraje de Boquía y Salento (Quindío), hasta llegar a Ibagué y Girardot. En su informe, aseguró que era posible conectar el occidente y el centro del país atravesando la Cordillera Central.

Este túnel unidireccional de 8,65 kilómetros de extensión, construido a 2.400 metros sobre el nivel del mar, que evita el ascenso de vehículos al Alto de La Línea, está ubicado a 3.300 metros sobre el nivel del mar.

Cabe resaltar que el túnel operará unidireccionalmente en sentido Buenaventura-Bogotá. Además cuenta con 3 carriles: 2 para operación normal y uno para la atención de contingencias y emergencias.

El ancho total del Túnel de La Línea es de 12,5 metros y su construcción alcanzó una profundidad en la montaña de 900 metros, bajo el punto más alto de la Cordillera Central, en el Alto de La Línea.

Es importante preguntar que el Túnel de La Línea es uno de los 25 túneles del proyecto ‘Cruce de la Cordillera Central’, que incluyen el túnel piloto o de rescate, de 8,5 kilómetros de longitud. En total, el proyecto está conformado por 60 obras de infraestructura, entre las cuales hay 31 viaductos, 3 intercambiadores (Versalles, Américas y Bermellón) y la vía a cielo abierto en un tramo con una longitud total de 30 kilómetros en segunda calzada.

El proyecto cuenta con equipos de la más alta tecnología disponible que garantizan la ventilación, iluminación, control, extinción de incendios y suministro eléctrico de todos los túneles, puentes y obras a cielo abierto que hacen parte del proyecto. En total, son más de 5.000 componentes que hacen parte de los equipos electromecánicos con los cuales están dotadas estas obras.

Un proyecto con mucha historia:

La idea quedó en el ambiente y en 1913, con la Ley 129 del mismo año, se ordenó realizar el primer trazo del túnel que atravesaría la Cordillera Central y nueve años más tarde se ordenó su construcción. No obstante, las obras fueron detenidas debido a la complejidad geológica de la montaña.

En 1940 se retomó la idea de construir el túnel, pero el resultado no fue distinto y en 1950 se declinó la iniciativa para dar prioridad a la vía vehicular.

35 años después, en 1985, se emprendieron los estudios y diseños de factibilidad para construir un túnel en la montaña, retomando el sueño, después de más de tres décadas en las que vías férreas en otras zonas del país recibieron las principales inversiones.

Entre 1992 y 2000 se realizaron las fases II y III de los diseños para su construcción, pero entre el inicio del nuevo milenio y 2002 se intentaron varios procesos licitatorios que resultaron fallidos por no tener oferentes ni pólizas que aseguraran el proyecto.

Solo hasta el 2004, en el Gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez, se tomó una decisión trascendental: hacer el Túnel de La Línea por fases.

La primera consistió en la construcción del túnel piloto, que permitió conocer con mayor precisión las características geológicas e hidrográficas de la montaña. Para esta primera fase se realizó una licitación pública para adjudicar las obras, que se iniciaron en enero de 2005 y terminaron exitosamente en agosto de 2008. Posteriormente, con una nueva licitación en diciembre de 2008, se dio paso para que en agosto de 2009 se empezara la excavación del Túnel de La Línea.

No obstante, cuando se debía terminar la tercera etapa del proyecto, en el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, este se canceló en noviembre de 2016 con incumplimiento contractual, lo que generó el abandono de las obras.

La parálisis del proyecto de ingeniería más importante del país obligó a la necesidad de nuevas contrataciones y el Presidente Iván Duque Márquez, en su estrategia de concluir, concluir, concluir, destinó un nuevo presupuesto, en diciembre de 2018, para sacar del abandono esta obra.

Con la cuarta etapa, se construyó el intercambiador helicoidal de Versalles. Fue terminado en septiembre de 2018, en la conexión de la carretera de La Línea con la entrada al municipio de Calarcá, en el departamento del Quindío, y permite la configuración de la doble calzada en su llegada a Calarcá.

Con la quinta etapa del proyecto se adquirieron e instalaron los equipos electromecánicos necesarios para la operación del Túnel de La Línea y de los túneles cortos que entran en funcionamiento en el primer momento de entrega de obras.

La sexta y última etapa de este gran proyecto surgió del incumplimiento de la etapa tres. Se configuraron los nuevos contratos que permiten la construcción de la doble calzada de 30 kilómetros, que mejora la conectividad entre las poblaciones de Calarcá (Quindío) y Cajamarca (Tolima), se terminó el túnel principal de La Línea y se avanza en la construcción de la doble calzada por Tolima y Quindío.

Al final, para hacer realidad este sueño, se celebraron 24 contratos para la ejecución del proyecto Cruce de la Cordillera Central (13 contratos de obra y 11 contratos de interventoría).

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