El COVID-19 ha cambiado el entorno de todos los sectores económicos, incluido el de la construcción, que ante la nueva normalidad ha tenido que adaptar sus proyectos para que conserven el distanciamiento social.

Con el fin de detener el contagio de coronavirus, en las grandes ciudades han surgido nuevas ideas de diseño adaptadas a las nuevas medidas de seguridad. Este año, se ha hecho evidente como los diferentes espacios han tenido que adaptarse ante la circunstancias que impuso este virus.

Un ejemplo de esto son los hospitales de campaña construidos en tan solo días en diferentes partes del mundo para atender la pandemia. Estos espacios han tenido que ser repensados para cumplir con la demanda actual.

De igual forma, el concepto de distanciamiento social ha modificado la forma en que funcionan diferentes negocios comerciales y almacenes, que tienen que garantizar que se cumpla esta medida.

Por tal razón, y en ese contexto, NACTO (National Association of City Transportation Officials) publicó una guía urbanística que propone aspectos relevantes a tener en cuenta con el nuevo urbanismo en función de proteger a los ciudadanos del COVID-19.

El manual denominado “Streets for Pandemic Response and Recovery“, recopila prácticas emergentes que se están utilizando en ciudades de todo el mundo para adaptarse y dar respuesta rápida a la crisis por el COVID-19.

Distancia física, sin equilibrio

Reunirse de una manera segura debe ser el propósito fundamental del diseño de espacios en este momento, sin embargo se debe llevar a cabo sin perder la perspectiva hay que mantener los espacios establecidos para peatones, vehículos, etc.

“Como urbanistas que estructuramos las ciudades y el transporte, nuestro trabajo no es volver a los patrones injustos, peligrosos e insostenibles del pasado, estamos ante una nueva oportunidad para ayudar a dar forma a un futuro mejor”, indica el documento.

Principios básicos de recuperación

Según el documento, es ideal que las ciudades establezcan principios para guiar las inversiones económicas y la toma de decisiones basados en el contexto local, la historia y la necesidad, y estos deben ser compartidos públicamente.

Apoyar primero a las personas más vulnerables, ampliar el espacio público para garantizar el distanciamiento social, dar prioridad al transporte público seguro, bicicletas y recorridos peatonales y apoyar las economías locales, pueden ser algunas prioridades.