El Grupo Corona en Alianza con la Fundación Mario Santo Domingo entregaron el Premio Corona Pro Hábitat 2017, en donde seleccionaron los mejores anteproyectos arquitectónicos de vivienda de interés prioritario para Cartagena, cuyo valor constructivo para cada unidad sea inferior a $22 millones de pesos.

Entre los criterios de evaluación del jurado se tuvo en cuenta la calidad de diseño, viabilidad, pertinencia, replicabilidad, innovación, sostenibilidad ambiental y cultural; y el desarrollo progresivo.

El primer puesto fue para Casa color Caribe, propuesta presentada por un grupo de jóvenes profesionales de la Universidad de los Andes, conformado por Juan Mario Pradilla Duarte (arquitecto), Andrés Felipe Cabal Domínguez (arquitecto), Édgar David Chamorro Acosta (ingeniero civil) y Verónica Posada Thorsberg (diseñadora industrial).

Esta propuesta sostenible para un modelo de vivienda social en Cartagena, según explica Pradilla, se centró en una reflexión sobre el hábitat tradicional de la región y en la arquitectura tradicional e histórica del Caribe adaptada a un clima y condiciones climáticas difíciles de llevar. La casa debe ser el reflejo de una identidad fuerte, rescatando la esencia vernácula del hábitat como soporte de actividades humanas, detonante de expresiones culturales y economías progresivas; no como producto anodino comercailizado en serie o masificado, que restringe el crecimiento de sus habitantes.

La mitad del lote se deja sin construir para que las familias tengan la oportunidad de crecer desde su vivienda, permitiendo el desarrollo de una economía progresiva donde la flexibilidad de los espacios lleve a emprender ideas de negocio, huertos urbanos, talleres, espacios comerciales de renta o alquiler, entre otros.

Al ser ganadores, realizarán un prototipo de esta vivienda en alianza con la Fundación Mario Santo Domingo en la Ciudad del Bicentenario en Cartagena. Una familia beneficiaria la recibirá y se buscará la aprobación tanto de ellos como de la comunidad. La idea es ampliar este prototipo a 180 viviendas.

En el tema sostenible de la vivienda tuvieron en cuenta el aspecto económico, social (contexto geográfico y comunidades) y ambiental; en este último indican que las viviendas cuentan con sistemas pasivos de ventilación y confort térmico, evitando la exposición directa a la incidencia solar y aprovechando el flujo natural de los vientos predominantes de la ciudad (norte). Asimismo, las celosias en la fachada potencian los sistemas de ventilación cruzada y el patio central permite la salida del aire caliente a manera de termosifón.

Diferentes fundaciones se han acercado a este grupo de jóvenes, ya que la propuesta acerca a las comunidades al emprendimiento social desde el espacio que habitan. Pradilla asegura que hay una preocupación muy fuerte por la construcción de un país que realmente se está transformando, que está claro que las cosas no deben regalarse, sino que la comunidad debe involucrarse y participar activamente tanto en procesos participativos de diseño, como en la construcción, generando empoderamiento.

Casa color Caribe está pensada como un proyecto social donde el componente humano prima sobre los escenarios inmobiliarios del mercado. El equipo concluye en su memoria de proyecto: “Casa color Caribe pretende materializar los valores de una sociedad rica y diversa culturalmente, devolviéndolos a un contexto popular hoy condicionado por la ilegalidad, los escenarios de mercado y la degradación de los vínculos sociales. Nuestra propuesta nace de la esencia de lo vernáculo, tan lógico e informal, que es genial y bello, que es singular y único”.

La vivienda desarrollada en este anteproyecto tiene un costo de $22 millones de pesos, pero esta excluye el costo de la tierra y el urbanismo externo e interno.

Para mayor información sobre este anteproyecto puede contactar al arquitecto Juan Mario Pradilla en el correo jmpradilla17@gmail.com